Ah, ante, bajo, cabe…

Hace muchos, muchos meses, cuando este blog era un embrión de lo que es y se gestaba en una habitación de las Delicias, cayó en mis manos un artículo precioso sobre las ediciones artesanas y el fetiche. Gracias a Mery Cuesta me enamoré del trabajo de esa pequeña editorial que tenía el curioso nombre de Adiccionesporquesí y que enviaba pequeñas obras de arte por algo más de lo que cuesta un sello.

 

La idea de ‘Preposiciones indecentes’, pequeños fanzines o publicaciones plegadas que contenían relatos eróticos inspirados por una preposición e ilustrados

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