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Picasso, picasso

Llegamos al MoMA, y Picasso. Vamos al Piladelphia Museum of Art y… colas para ver a Picasso. Y resulta que el Met abre una exposición de… Picasso. No me parece feo lo que hace Picasso, aunque me parezca mal que expongan hasta las servilletas y los garabatos que hacía mientras hablaba por teléfono. Me parece feo que solo hagan exposiciones que consigan colas que den la vuelta a la manzana. Aunque luego, sentada en las escaleras del museo de Philadelphia, se oigan/vean cosas como esta y entonces entiendas cual es la razón de ser del museo como institución. – Pero que emoción, cuando pensaste tu, amigo, que ibas a ver las obras de Picasso en directo. que impresión… (y entonces pasa una rubia con gafas de sol) – Como la de esta belleza de mujer…. (viva el arte modeno)

Como una niña grande

Lo imaginaba bonito por las cosas tan fantásticas que compartían en su Twitter, por su página web que había curioseado por encima.. pero el Brooklyn Museum ha sobrepasado mis expectativas. Me ha hecho sentir como una niña grande. Una niña grande que acababa de pasarse una hora persiguiendo ardillas en Prospect Park he llegado a un museo en el que había… un montón de enanos por todas partes! La última vez que estuve en el Prado me dieron una pena horrible los niñitos rubios que iban de la mano de sus padres mirando aburridos paredes inabarcables con señores feos al óleo. Pero el museo de Brooklyn está pensado para ellos. Los carritos de bebé son bienvenidos, los cuadros tienen, además de cartelas, una breve explicación para que, aunque no sepas nada de arte, puedas leer (o leerle a alguien) qué es lo que tienes delante. Hay talleres y salas para pintar, hay exposiciones sobre Egipto, sobre arte moderno, arte chino y japonés… hay jardines y fuentes, se puede correr… y los niños pagan la mitad. …

Los jueves son los nuevos viernes

La vanguardia es lo que va por delante. Y por eso acaba quedándose atrás, convirtiéndo el futuro en nuestro hoy. Si los surrealistas ojearan hoy una revista cualquiera, se sorprenderían y, en muchas ocasiones, se sentirían plagiados. La estética que ayer era un shock, hoy es una poética totalmente asimilada a nuestros gustos más estandar. Es lo que he pensado después de ver la exposición “Twilight visions: Surrealism, Poetics and Paris” en el Internacional Center of Photography de New York. Y así lo vio también el crítico del New York Times… conste que el artículo lo he encontrado después, pero hemos coincidido en unas cuantas cosas. Los surrealistas buscaban, segun los textos de la exposición, mostrar esa realidad oculta bajo la belleza de la ciudad: por eso Brassai fotografía los adoquines mojados de París, sin referencia alguna al espacio. Por eso Kertesz encuadra la ventana de su vecina desde arriba, buscando un ángulo imposible que muestre algo que el paseante no puede ver, o fotografíaron la sombra de la torre Eiffel, o la calle a …