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Mejor que la ficción

Después de pasar el invierno abrigada en la lectura de grandes novelas, esta primavera se han ido apilando en mi lista de lecturas relatos de no ficción: ensayos, crónicas, diarios…

La ficción (la buena ficción) tiene tendencia a agarrarse al estómago y removerte cositas; es difícil no sentir identificación, empatía y por tanto, cierta catarsis al leer un buen relato. Tanto que puede ayudarnos a hacer un duelo o tomar decisiones importantes. Pero sobre todo, es un modo de viajar, desconectar, entretenerse…

Mientras tanto, pocos aplicarían estos adjetivos a la no ficción, una gran olvidada. Trabajé en una librería especializa en ensayo, y hasta yo misma me tiraba a la ficción de manera inevitable. Pero trabajar allí me abrió los ojos: un diario, una crónica o una colección de artículos académicos pueden hacernos pensar, reflexionar sobre sentimientos, tragedias o desarrollos personales. Hay escritores que consiguen todo esto en crónicas de viaje, paseando por paisajes y lecturas, haciendo estudios culturales o relatando grandes vidas o biografías en apariencia insignificantes.

Estas son (algunas) de mis lecturas de los últimos meses. Todas ellas, sin duda, mejor que la ficción.

De vidas ajenas. Emmanuel Carrère

Emmanuel estaba, con su familia, en una playa de Sri Lanka, cuando llegó el tsunami. Como escritor, vivir la tragedia desde la primera fila parecía una interpelación directa escribir sobre lo vivido. Pero al regresar a Francia, les esperaba una tragedia más cotidiana: la del cáncer de su cuñada. Una joven jueza de provincias, que dedicó su vida a dirimir casos de sobrendeudamiento. Una vida de segunda fila. Y sin embargo, al conocer a Étienne, su compañero en los últimos años de carrera de la magistrada, se revelan facetas de la vida de Juliette por las que Carrère se interesa súbitamente. Una vez más, la vida le ha traído una historia que le pide ser contada.

“Me haces gracia”, le dice su novia, “Eres el único tío que conozco capaz de pensar que dos jueces cojos y cancerosos que estudian a fondo expedientes de deudas en el Tribunal de Primera Instancia de Vienne es un argumento fantástico. Además, no se acuestan juntos y al final ella muere. ¿Es esa la historia”. Sí, es esa, pero Carrère hace magia con el relato y las palabras, y nos cuenta una historia maravillosa y conmovedora, a la que apetece volver a buscar frases y reflexiones, como en una gran novela.

De vidas ajenas
Emmanuel Carrère
Anagrama. Barcelona, 2011
260 páginas

Nos vemos en esta vida o en la otra. Manuel Jabois

Seguramente El adversario de Carrère sea uno de los referentes del periodista de Manuel Jabois al escribir ese libro. Porque ambos se acercan y retratan a alguien que participó de la muerte de muchas otras personas, fascinados por intentar explicar lo inexplicable. Nos vemos en esta vida o en la otra es un reportaje que “se le fue de las manos” y se convirtió en un libro de 200 páginas que narra cómo Gabriel, uno de los implicados en la trama asturiana del 11M y el único menor condenado en el juicio por el atentado –por colaborar en la obtención de los explosivos- terminó formando parte de ese horror. Un exhaustivo trabajo periodístico en la que no se ve la urdimbre, y que se disfruta de la trama como si fuera una novela, con sus momentos de tensión.

En la época del “spoiler alert” da gusto sentarse a leer una historia de la que conoces perfectamente el final y aun así, que te den las dos de la mañana leyéndola como si fuera una novela negra, por el ritmo de la narración y el interés de cada detalle del relato que nos ayuda, si no a comprender, al menos si a estar en la piel de “el Gitanillo”, en los barrios más pobres de Avilés y adentrarnos con él en la espiral de acontecimientos sórdidos, torpes y absurdos que acabó marcando su vida.

http://politica.elpais.com/politica/2016/04/22/actualidad/1461326307_545138.html

Nos vemos en esta vida o en la otra
Barcelona, Planeta, 2016
231 páginas

La España vacía. Viaje por un país que nunca fue. Sergio del Molino

No puedo ser imparcial leyendo a Sergio del Molino –que, por cierto, me prestó el primer libro de Jabois que leí. Ahora, que ha vuelto al ensayo, aplaudo porque me gusta mucho el Sergio de la no ficción, que se documenta exhaustivamente, hace de lo particular algo más general y nunca, nunca abandona esa voz que escucho cuando lo leo. En este recorrido por La España Vacía, recorremos sus lecturas y referentes que le han llevado a construir o recabar la presencia en la cultura de ese concepto de la España interior, despoblada y su reflejo en la España central, de las ciudades, enfrentadas y unidas. Recorremos aldeas y llanuras y nos deja pararnos con él al borde de la carretera para descansar un rato y mirar el paisaje.

Un buen ensayo, para mí, es el que se lee “como una novela”, que entretiene y enseña, que no agobia con notas al pie pero que nos deja un montón de cabos sueltos de los que seguir tirando para seguir aprendiendo. Y “La España Vacía” está lleno de invitaciones a conocer la historia de nuestro país, en especial la del siglo XIX y XX, pero también los ecos de esa España vacía en los literatos y cineastas de su generación aquí en el siglo XXI. Un ensayo que mira hacia los ensayistas y divulgadores anglosajones. Un gran acierto de Turner, esa editorial que en Noema esconde grandes joyas de este género, encargarle a Sergio este libro.

La España vacía.
Turner, 2016.
296 páginas.

Historia alternativa del siglo XX. John Higgs

Cuando hablo de ensayos anglosajones, me refiero a libros como este de John Higgs. Un recorrido por las ideas que cambiaron radicalmente el siglo XX  -el de la incertidumbre, el individualismo y el caos- y que a partir de ellas, construye un concepto del siglo XX corto como un momento de increíble ruptura, definitivamente marcado por la irrupción de las tecnologías y “la red”. Si contar nada nuevo a alguien que sepa de historia, siendo a veces un poco vago para alguien versado en el arte o literatura contemporáneos, lo novedoso de este libro es la manera en la que las ideas están elegidas y conectan cada capítulo, a partir de una serie de referencias, anécdotas y personajes  (Einstein y una salchicha viajando en tren, Elsa von Freytag-Loringhoven como verdadera autora de La Fuente de Duchamp o Super Mario Bros) y su peculiar visión del futuro.

Un futuro,  ahora en manos de los millenials, que Higgs ve como carente de jerarquías y verdades absolutas, con una etapa superda del individualismo y en el qur “la red” sea, tal vez, el sistema que nos caracterice, como lo hizo durante suglos el imperialismo y en el que, tal vez también, el cambio climático, la destrucción de recursos naturales, se de la vuelta por la acción de los ciudadanos del siglo XXI, “mucho más que yoes aislados”. Me gustaría estar de acuerdo con él.

Historia alternativa del siglo XX
Taurus. Barcelona, 2015.
360 páginas

Querido diario. Lesley Arfin

Si algo deja claro Higgs es que el siglo XX es la época del yo; personalmente, pienso que  atravesado por las nuevas tecnologías, esa idea del “yo en el centro” no ha hecho más que crecer y llevarnos al siglo XXI. Y no hay mejor reflejo del “yo” que un diario personal. La genialidad de Lesley Arfin en este libro editado en 2010 por Alpha Decay y al que he vuelto por culpa de Love, la serie de Netflix de la que ella es guionista, es la de revisitar el diario de adolescencia actualizado por conversaciones con sus amigos de entonces, sus ex novios, sus padres…  en un ejercicio descarnado de exposición propia y ajena. Aunque la adolescencia de Lesley Arfin (niña rica de la costa este, la escena hardcore de nueva york, un barrio pijo, muchas drogas duras) no se parezca en nada a la mía, y el libro no sea una joya de la literatura moderna, hay mucho de nosotras en este ejercicio de autoficción con el que, vuelvo otra vez al principio, a lo de la empatía y al remover cositas. Ficción y no ficción, tal vez la línea que las separa no sea tan gruesa.

Querido diario.
Alpha Decay. Barcelona, 2010
264 páginas.

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