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Seis cosas que no salen en las guías de Oslo (pero que deberías ver)

Me gusta leer sobre Oslo en los periódicos españoles y reconozco que a veces cuentan cosas bien interesantes, como cuáles son los mejores lugares para tomar un café (dada la calidad media de la bebida en esta ciudad, intuyo que la autora del artículo ha hecho su particular ruta en busca de algo que se pareciera más al café que al brebaje que suelen servir aquí).

Pero es más frecuente encontrarte refritos de notas de prensa cortapegados con la Lonely Planet con las tres cosas que todo turista sabe de Oslo antes de venir aquí. Tal vez no sea la ciudad más excitante del mundo (ejem) pero si vas a estar en la ciudad más de dos días, aquí van seis cosas que El Viajero no te dirá que veas en la capital noruega, pero que deberías ver.
Ann Kristin en Instagram_ “Purple”

(La foto es de Annkj)

Bjørvika
El nuevo barrio de Bjørvika recibe a los visitante de Oslo al llegar a la estación central. Paisaje moderno y altos edificios acristalados son la primera pica de lo que es un proyecto de modernización de la antigua zona portuaria, que incluye una nueva sede para la biblioteca central, una remodelación del espacio urbano, proyectos de arte público… De momento hay más excavadoras que lugares pintorescos, pero ver las ciudades en transformación es también algo interesante. Para ver la vida de la ciudad, mejor volver a Gamlebyen (literalmente, la ciudad vieja) cruzando el puente sobre la playa de vías de Oslo S o perderse por…

G

El barrio de Grønland:

Barrio multicultural por excelencia de Oslo, aquí abundan las mezquitas de perfiles modernos, las plazas llenas de palomas, las esquinas con tiendas de olores especiados y los restaurantes indios. En los días de sol, si Oslo está lleno de gente, Gronland todavía más. Para no perderse: la calle peatonal de Smalgangen y su animada tienda con comidas de todos los países al sur y al este de Europa (incluye atún Calvo y ali-oli Ybarra), el puente sobre el río con sus esculturas raras (otra característica de Oslo) y sus muros plagados de posters en los que ponerse al día de los eventos culturales de Oslo que tampoco salen en el Afterposten.

El río Akerselva

Las vistas del fiordo, el lago Maridalsvannet… y el río Akerselva. Oslo tiene agua para todos los gustos y en todos los formatos. Pero encontrarse con una cascada en medio de la ciudad suele ser una grata sorpresa. También esta en obras en algunos tramos, pero a su izquierda y derecha hay varios puntos interesantes, modernos enclaves que recuperan el pasado industrial de la ciudad: la Dancehus, el sofisticado mercado de Mathallen, la escuela de artes (en una remodelada fábrica del siglo XIX) y también la siguiente parada de esta no-guía.

Søndags Markedet

Hausmania y Blä

Para ser sinceros, seguro que Blä sale en las guías modernas. Callejón plagado de grafitis, mercadillo de domingo, club de conciertos… Sólo su lámpara colgante en medio del callejón merece una visita y una foto para instagram. A pocos metros de allí cruzando el puente está Hausmania, la única okupa a la que he entrado en Oslo -tienen que haber más, pero no sé si funcionan como centros sociales-. Aquí teatro, actividades, una cocina a precios populares y un escenario al aire libre. Chequea su facebook por si hay actividades cuando vengas a Oslo.

Para venir con dos maletas

“A los noruegos les gusta comprar nuevo”… nos dice un vendedor de una tienda de segunda mano cerca de mi barrio, mientras me pruebo unos zapatos que (cachis!) me van pequeños. Como esta tienda, donde se apilan camisas, zapatos, chaquetones, vestidos más o menos retro, cerca de Waldemar Thranes gata, habrá en Oslo más de una docena, y todavía más si añadimos las tiendas de muebles, vajillas y cacharrerías. Las de libros merecerían un capítulo aparte, pero por desgracia mi nivel de norsk no ha pasado de ser capaz de leer la colección del Ea, ea. Aquí hay una buena lista para empezar.

Entre todas, elijo una, bastante chic y cerca de mi casa: la Butikk Brokante (Stenbersgata, 19) con sus muebles años 50 y precios imposibles. Para buscar algo más asequible, igual es buena idea pasar por Vestkanttorget Flea Market el sábado por la mañana de camino al parque de Vigeland. Yo me hice con un abrigo y una camisa por 50 coronas (y cuando vegas a Oslo verás que es una auténtica ganga). Quincallería, fotos viejas, cajas de galletas y joyas entre otros cientos de cosas que llevarse de recuerdo.

De isla en isla

Esta la apunto en la lista, pero la verdad es que es mi asignatura pendiente: el fiordo de Oslo está salpicado de islas, y yo, que soy muy de montarme en un barco cuando puedo, aun no he tenido la oportunidad de ver la ciudad desde el otro lado de la orilla. Los barcos salen de los embarcaderos del ayuntamiento y de la fortaleza medieval. En la web de Visit Oslo (sí, en una guía turística, me habéis pillado) hay una lista con las cabañas que se pueden alquilar por grupos para pasar la noche. A ver si mi tiempo y el tiempo se ponen de acuerdo y esto os lo cuento en la próxima entrada.

Esta entrada se publicó originalmente en el blog Solilokio en Noruega.

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