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La vida en una casa de muñecas

Entrar en el Museo del Romanticismo es como meterse en una casa de muñecas a tamaño real: papeles pintados, vitrinas con miniaturas, candelabros, retratos, lámparas de araña… La casa situada en la calle San Mateo de Madrid propone un viaje al pasado y en cada habitación describe y recrea un aspecto de la vida de las clases altas en el siglo XIX.

Museo del Romanticismo

Foto de Yukino Miyazawa en Flickr (CC)

Museo del Romanticismo

El salón de baile, visto por Yukino Miyazawa

La restauración y la I República, los hitos literarios de la época, costumbres masculinas y femeninas, representaciones artísticas religiosas o costumbristas son algunos de los temas de este museo que abrió sus puertas hace un par de años después de una reforma que transformó su proyecto museístico convirtiéndolo en un pequeño gran punto de interés para esta parte poco conocida de la historia del arte de España.

Además de un repaso histórico, el Museo del Romaticismo es un catálogo kitsch, con sus cajitas de laca, tapizados rosas, abanicos de plumas, cerámicas en tonos pastel o los retratos del cuarto de los niños, algunos bastante cercanos a lo macabro. Las colecciones de retratos harían las delicias del Hematocrítico del Arte y al verlas no pudimos reprimir alguna risa y ganarnos una mirada de reojo de las guardas.

El titulo real es: Autorretrato del autor con sus hijos

Lo mejor del museo, además de sus objetos peculiares (desde el váter de Fernando VII, forrado en piel y terciopelos, a una calculadora mecánica o un carné de baile), es la sensación de estar durante un par de horas de regreso al pasado. Salir después a la fachada hipster de Malasaña puede ser un shock estético.

Carné de baile

Carné de Baile. Foto del Museo del Romanticismo

Figurita de barro que representa a un torero calañés

Figurita de cerámica: un torero

La misma sensación, aunque a mucha mayor escala se vive en la Fundación Lázaro Galdiano, como si en lugar de en una casa de muñecas nos hubiéramos colado en el palacio de alguna princesa. Esta casa-museo que alberga los fondos atesorados a lo largo de su vida por este coleccionista. Fue escenario de tertulias literarias y conserva todos los rasgos de una casa de la alta burguesía madrileña (a mi me encanta, sobre todo, el ascensor con su pequeño asiento, y ese cuarto sin ventanas que reune la colección de camafeos y miniaturas), es también la sede de colecciones de joyas griegas, romanas y visigodas o antiguos tejidos en seda del mundo árabe. Más que un museo, la Fundación Lázaro Galdeano es una cámara del tesoro.

El palacete donde se encuentra el Museo Lázaro Galdiano es impresionante :)

Fotografía de Aleyda Solis

Son dos museos bien construidos, didácticos, entretenidos y con piezas preciosas; el Museo del Romanticismo ofrece visitas gratuitas los sábados por la tarde. Para visitar la Fundación Lázaro Galdeano, situada sobre la calle Serrano, puedes hacerlo de forma gratuita algunas horas a mediodía.

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