Libros, Posturas raras
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Cenizas

Llevo toda la semana dándole vueltas a cómo escribir un post sobre ‘Cenizas’, el nuevo cómic de Álvaro Ortiz, y al final he elegido la menos original de todas: decir que no sé cómo hacerlo. En serio, ¿cómo escribe una la reseña de un libro que ha visto gestarse desde que solo era un proyecto de cinco páginas enviado a una beca y que, por alguna razón, captó la atención de un jurado?

Tampoco puedo decir que haya visto ‘Cenizas’ página a página, pues el trabajo duro lo hizo Álvaro en un estudio de techos enormes en la Maison des Auteurs de Angouleme, y yo me acercaba de cuando en cuando y me asomaba a la maraña de papeles, bocetos y páginas a medias que cubrian su mesa, sin entender nada. Y cuando digo nada, es nada. Mientras que algunos autores, pulcros y ordenados, trabajan con sus fichas, storyboards, guiones y otras reglas, Álvaro abordó este trabajo como quien hace algo sin importancia. Y ‘Cenizas’, eso sí lo sé, no es poca cosa.

Bocetos para cenizas en un cuaderno de álvaro ortiz

Cuando la maraña de papeles, bocetos y páginas a medias se trasladó a mi salón, el nuevo libro ya tenía aspecto de libro, y aunque cada semana yo me desesperaba recontando páginas y viendo huecos aquí y allá (no se pueden empezar casas por el tejado, pero parece ser que sí se pueden dibujar escenas empezando por el final), Álvaro cada vez tenía más claro que la historia iba a funcionar. Yo, que soy bastante escéptica y algo mala me decía (y a veces, le decía) ¿Ésto no es un poco telefilme de Antena 3? ¿Los personajes no son un poco tópicos? ¿Por qué éste hace esto, y éste lo otro? ¿Por qué tantos puntos suspensivos? ¿Y, un mono?

Un día, hace un par de meses, y después de haber visto cada viñeta ampliada x100 en la pantalla de mi salón, como quien ve el anuncio de yogures mil veces repetido, o como quien lee su propia letra hasta que deja de parecerle suya… cuando ya me sabía de memoria la paleta de verdes y rosas y hasta cuantos pelos tiene Moho en la barba… un día de principios de verano, ‘Cenizas’ estuvo completo. Lo leí y lo releí, como hicieron Miguel y el selecto comité lector de Alvaro, lo envió en PDF a Astiberri, nos fuimos de vacaciones y yo no volví a mirar ‘Cenizas’ nunca más. A veces, durante el verano, pillaba a Álvaro abriendo alguna página, mirándola como quien mira su propia letra, a ver si aún la reconoce. Sonreía y cerraba la página.

Eso es lo que admiro de Álvaro (una de las cosas que admiro). Mi inseguridad no me permite escribir algo más largo que este post y que conlleve más de un par de semanas de trabajo y después, publicarlo siquiera en un periódico (la publicación mas efímera por definición) sin morir de miedo a una errata, un giro mal expresado, una frase que me deje en ridículo. Álvaro, en cambio, se ha marcado cientoochentaypico páginas sabiendo desde la página cinco que esa era la historia que quería escribir y que así estaría bien. Y lo está.

Al final, que es otro principio, llegó ‘Cenizas’. Vino en una caja, con sus tapas duras y su olor a tinta. La paleta de verdes y rosas que me sabía de memoria de repente era otra, y las sombras que en pantalla no era capaz de entender, se habían fundido en las páginas, dándole al dibujo la profundidad que tiene. Me lo volví a leer del tirón, como si fuera nuevo para mí, en un viaje en tren, que es tal vez uno de los mejores sitios en los que leer ‘Cenizas’.

un ejemplar de cenizas, el tebeo de álvaro ortiz

Y que os voy a decir… pues que me gustó, me encantó, me emocionó. Tiene personajes simpáticos, viñetas delicadas e historias subterráneas que se desentrelazan al final, detalles calculados y otros que ni el propio Álvaro había visto, y que le dan a la historia el toque tierno de road movie sentimental. Nunca había escrito una reseña de un libro que he visto tanto y tan de cerca y no sé hacerlo mejor, y como era de esperar, ni sabía empezarla ni sé cómo terminar. Leed vosotros y si os gusta (o no) la termináis por mí. Hoy está ya en las librerías y el 14 de septiembre, en la librería Taj Mahal, Sergio del Molino y Óscar Senar la presentan junto a Álvaro. Habrá vino y libros dedicados. Y estáis todos invitados.

2 Comments

  1. ¡Qué buena pinta! Estoy deseando echarle un vistaaaaaazo 🙂

    Jeje, ¡si es que has vivido el desarrollo de Cenizas en primera persona!

  2. Pingback: Entrevista a Álvaro Ortiz | 18minutos

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