Brasil a la vuelta de la esquina

La mayoría de los que estudiamos Periodismo llegamos a la facultad con la idea de que la carrera nos abrirá el mundo, que viajaremos a lugares recónditos y encontraremos a las personas más interesantes lejos de nuestra ciudad. Bueno, confieso que yo lo pensaba. Después, mis pasos en el periodismo me han llevado a darme cuenta de que a veces puedemos descubrir los lugares más recónditos y las personas más interesantes… a la vuelta de la esquina.

Escribo esto porque para mi fue una sorpresa descubrir que en mi barrio hay un restaurante brasileño, igual que hay uno chino, un par de italianos, un argentino… Esta semana, os dejo este reportaje sobre los restaurantes brasileños en Zaragoza -no están todos los que son, pero son todos los que están.  Se publicó el pasado 28 de enero en el suplemento Con Mucho Gusto, y aquí va con un apéndice dulce que se quedó fuera de la edición en papel.

 

BRASIL: SABORES TROPICALES

¿Lanchonete, rodizio o en casa? Como quiera el cliente: la cocina brasileña en estado puro puede disfrutarse en Zaragoza como en Río de Janeiro. Feijoada, yuca, guaraná… palabras tan seductoras como el acento de los cocineros brasileños de Zaragoza y el sabor de sus comidas, contundentes y refinadas a la vez.

Porque aunque se hagan llamar ‘lanchonete’ (snack-bar o “casa de comidas”), Garum se parece más a un restaurante tradicional, con sus manteles y copas de vino y decoración moderna. Pero cuando la comida sale de la cocina, la cosa cambia. Y es que en Brasil, la costumbre es comer todos los platos a la vez. “Hay entrantes y postres, pro no primeros y segundos”, explica Mauricio Larrayad. El encargado del local animó a Vania Aparecida Mezquita, cocinera brasileña, a profesionalizar sus saberes. Al equipo se incorporó Borja Viamonte, que tras pasar por varios restaurantes de alta cocina de Zaragoza, aporta el toque mediterráneo y la presentación cuidada a esta “cocina étnica pero elevada al nivel de restaurante”.

El tópico de la “cocina muy variada” en Brasil alcanza otra dimensión. “Hay que tener en cuenta que Brasil es un continente dentro del continente”. La influencia portuguesa, alemana, italiana y, sobre todo, la del África negra hacen de su gastronomía algo único. Sobre una base de yuca, frijoles y arroz, “los productos básicos que se comen a diario”, explica Vania, se despliega una variedad de carnes y pescados. Los días de fiesta el repertorio se amplia, y se ponen sobre los fogones -en las cocinas brasileñas, los comensales se sirven del cazuela- las más variadas recetas.

La cocina brasileña se define por sus sabores muy potentes y por sus aliños: se usa sobre todo el aceite de palma o de dendé -de origen africano, procedencia vegetal y de color anaranjado- y también la leche de coco, tanto para guisos como para repostería. Las frutas también tienen gran uso en la cocina, así como los pescados de agua dulce, en variedades imposibles de encontrar en España.

En Garum, los únicos que hay peces tropicales nadan en un acuario. “También es difícil encontrar gilo, una especie de berenjenas pequeñas y algo amargas; guariroba, similar a los palmitos- o pequi, una fruta de color amarillo muy popular en algunas regiones. Otras frutas, como el chuchu -verde, de pulpa blanca y textura refrescante- comienzan a estar presentes en fruterías especializadas en productos importados.

La carta del Lanchonete Garum es extensa y cambiante, así que Mauricio recomienda dejarse aconsejar. Pero si hay que elegir un plato, probablemente las estrellas sean la moqueca, un guiso de pescado con leche de coco, el pollo con quiabo (una hortaliza en vainas), el pure de yuca o la carne seca, que elaboran de forma casera en su cocina. Y de postre, no hay que perderse los brigaderos -trufas de coco y dulce de leche- o el ‘pé-de-moleque’, un turrón a base de cacahuete

Carne y frijoles, que no falten

Quien haya visitado Brasil sabe que hay dos comidas imprescindibles: la feijoada y la picaña. El primero es el plato nacional de la cocina brasileña: un guiso a base de judías negras y carne de cerdo. Su origen es una comida de esclavos, que aprovechaban las partes ‘feas’ que hoy apreciamos, como el morro o la oreja. Lo sirven también en el Berimbau, que abrió sus puertas hace un par de meses. Además de los platos típicos, como la carne o los frijoles, a su barra se asoman las empanadas o ‘salgados’ y se han especializado en pizzas, con un ‘rodizio’ o buffet de 26 variedades, incluida la de chocolate: catarlas todas cuesta 12,50 y el chef promete servirlas todas, hasta que el estómago diga basta.

En Checa 26, el bar que llevan Simony Da Silva y Junior Rodríguez Costa, aparte de las ‘croquetas’ brasileñas, poco denota que estamos en un local 100% brasileño. Pero los jueves y los domingos se llena de cariocas: es cuando se enciende la brasa y se sirve la picaña, cocinada solo con sal gorda. “, explica Junior. Es la pieza más apreciada, una fina capa de grasa, muy tierna y sabrosa, es uno de los cortes más apreciados en Brasil. Los menús se sirven también a domicilio.

Y si uno se adentra en las carnes a la brasileña, tampoco hay que perderse las costillas, la vaca atolada, o la salchicha calabresa, que vende Enilma Almeida en la tienda Emporio Brasil. La meca de los sabores brasileños en Zaragoza, esta tienda en la zona de Conde Aranda el mejor lugar para aprovisionarse de productos tropicales y de zumos de fruta, bebidas de guaraná y las populares cervezas Skol y Brahma, con las que regar una gastronomía inabarcable en este reportaje.

Caña de azúcar y frutas afrodisiacas

Si la fruta tropical ocupa un puesto central en la alimentación brasileña, y la bebida nacional es la ‘cachaça’ o destilado de caña de azúcar fermentada… la combinación resulta irresistible: la caipirinha es una especialidad que no hay que perderse en el Checa 26. En el Garum, recomiendan su especialidad: las ‘vanesitas’. No revelan los ingredientes, pero sí su secreto: que el hielo no llegue a derretirse en la bebida. Y si la cachaza no es suficiente, pídanle a Pablo Leonardo Suarez, el cocinero del Berimbau, un batido de açai: cacahuete, granola, plátano y este dulce fruto, similar al arándano, y original de la región de Pará: estimulante y, dicen, afrodisiaco: consúmase con precaución.

 

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