Algo se cuece

En algún momento, entre esquemas de la comunicación, asignaturas de historia y sociología, tipologías de entrevistas y crónicas y otras cosas que llenan los currículos de las carreras de periodismo, alguien me dijo, o leí en alguna parte, que todo este tinglado se montaba con solo un objetivo: buscar historias y contarlas lo mejor posible. Ah, que esto era el periodismo. Pues qué bien.

Con los años de práctica, he ido aprendiendo que, además, hay historias en todas partes. Igual los titulares que se quedan en las retinas de la mayor parte de la gente son los de las guerras, los atentados, las catástrofes, las bodas reales, las finales deportivas y otras grandes alegrías y penas. Pero en los rincones más pequeños del periodismo más especializado, también hay muchas historias que contar. Saber si están contadas lo mejor posible es tarea del lector.

Desde hace unos meses, he venido haciendo casi semanalmente colaboraciones con el suplemento Con Mucho Gusto, el especial que los sábados publica Heraldo de Aragón. Me encanta el nombre de la sección, algo cajón de sastre: ‘Algo se cuece’. La expresión define una de las bases del periodismo: ver “qué se cuece” debería ser la tarea fundamental de los reporteros-contadores de historias, esos entes cada vez más raros seres que parecen estar en agudo peligro de extinción.

Siempre que he podido, en estos meses, he tratado de encontrar una historia que contar. Algunas me han venido dadas: por ejemplo, cuando me encargaron entrevistar a Juan Cacho Palomar y Vicente Ferreira, que dirigen el Laboratorio de Análisis del Aroma y Enología. Auténticos sabios del vino y sus olores, referencia internacional en este campo científico, que me dejaron entrar en sus laboratorios para ver como trabajan y con los que aprendí un montón de cosas sobre enología y sobre otros alimentos.

En otros casos, las historias han llegado de las redes sociales o el boca-oreja. De las primeras llegó la entrevista a Juan Gasga de Thinkers Co., Silvia Cavero de Topi y a Calvoconbarba, uno de los organizadores del TEDxZaragoza: un experto en ‘desing thinking’, una profesora de hostelería y un grupo de fanáticos de las ideas innovadoras y las redes sociales, que diseñaron juntos el ‘coffee break’ de esta cita que tuvo lugar el 5 de noviembre.

La idea era diseñar un desayuno que expresará el concepto de la ‘felicidad’, en torno al cual giraban todas las conferencias que tuvieron lugar en el evento. Pasteles con sorpresa, sabores ocultos, juegos que fomentaran la relación entre los comensales…  fueron algunas de las ideas que se materializaron en este almuerzo.

Otras historias llegan al ‘radar’ gracias a los comentarios de la gente. En este caso, fue Nerea la que me habó de trigo Aragón 03, una variedad autóctona que se elabora de forma ecológica y que da sustento a una familia de emprendedores de Leciñena.  Fue un auténtico placer compartir un café con ellas, probar sus pastas de té (¡están de muerte!) y sobre todo, escuchar su filosofía de trabajo y de vida: como dice el reportaje, ellas llevan la ecología como actitud.

A veces ‘lo que se cuece’ es algo delicioso que da gusto contar.

La felicidad en un pastelillo

La ecología como actitud

 

1 comment to Algo se cuece

  • Eso es el periodismo: contar historias. Qué sencillo y qué complejo a la vez. Me gusta tu reflexión de que hay muchas historias que contar y no solo las que suelen copar los grandes titulares. Un abrazo

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