El rumbo, la velocidad y otros accidentes de la navegación

Los cuadernos de viaje son diarios valiosos. Escritos, te obligan a pensar sobre lo vivido, a anotar nombres y direcciones que se desvanecerán antes de llegar a la próxima estación. Dibujados, te invitan a sentarte diez minutos delante de ese paisaje que te ha llamado la atención y disfrutar de los detalles. Hace algo más de un año, empecé a viajar con un dibujante. Cuando caminamos por una ciudad nueva y me dice ‘espera’, ya sé que es momento de sacar el cuaderno. A veces, también hacemos fotografías, yo tomo unas notas para el blog y entre todas esas cosas vamos documentando nuestros viajes.

No es el único que lo hace, claro. De hecho, cada vez son más. Como escribí en un artículo que salió publicado ayer, los cuadernos de viaje “están de moda” y cada vez son más los dibujantes profesionales o aficionados que, además de esbozar paisajes en sus libretas, las comparten en la red. El fenómeno tiene, además, varios nombres, citas importantes y webs de referencia. Tuve la suerte de que fuera Clara Marta, artista y profesora zaragozana, la que me contara en qué consiste y que me abriera -literalmente- su maleta para enseñarme muchos de sus dibujos hechos en sus viajes, aunque también dibuja (¡y mucho!) en Zaragoza.

Un dibujo de Clara hecho en el Teatro Principal

 

¿Por qué hablar con Clara Marta? Porque es la directora de ‘De vuelta con el cuaderno’, un curso que desde 2009, cuando se celebró la primera edición en Jaca, forma parte de la oferta de cursos de verano de la Universidad de Zaragoza y es ya una cita importante tanto para ilustradores como para gente de otras disciplinas -este año, en el curso celebrado en Teruel, el tema ha sido los cuadernos de campo y allí apareció también gente del mundo de las ciencias-.

Ella a su vez me dio muchos nombres: Gabi Campanario, Enrique Flores, Simoneta Capecci, Lapin o Eduardo Salavisa son muy buenos ejemplos de este género y han influido de una manera u otra en estos cursos que a su vez, según Clara Marta, han impulsado el ‘boom’ que en España están teniendo los cuadernos y su reflejo en internet.

La mayoría de estos ‘cuadernistas’  (a algunos les gustará la palabra y a otros no, pero los periodistas necesitamos sinónimos) pertenecen a la asociación Urbansketchers, que agrupa a artistas que trabajan ‘on-site’ en todo el mundo y que siguen este manifiesto que puedes ver en la web de las asociación en España.

Manifiesto

  1. Dibujamos “in situ”, a cubierto o al aire libre, capturando directamente lo que observamos.
  2. Nuestros dibujos cuentan la historia de nuestro entorno, de los lugares donde vivimos y donde viajamos.
  3. Al dibujar documentamos un lugar y un momento determinado
  4. Somos fieles a las escenas que presenciamos.
  5. Celebramos la diversidad de estilos de dibujo y utilizamos cualquier tipo de herramientas y soporte.
  6. Nos ayudamos mútuamente y dibujamos en grupo.
  7. Compartimos nuestros dibujos en internet.
  8. Mostramos el mundo, dibujo a dibujo.

Porque aunque en el reportaje yo me centré sobre todo en los cuadernos como compañeros de viaje, estos ilustradores también reflejan en ellos el día a día más cotidiano, las historias con las que se cruzan y los acontecimientos que ocurren en sus ciudades. Sagar Forniés, la otra persona con la que hablé para este reportaje (ilustrador y autor de cómic nacido en Huesca pero afincado en Barcelona) es un buen ejemplo de esto. En su web, a través de sus dibujos, lo mismo cuenta un viaje, que una comida, que la acampada del 15-M en Barcelona. Este pertenece al día de la concentración frente al Parlament:

“Los cuadernos tienen una vida propia, existen por sí mismos, son reportajes de lo que vivo”, me cuenta Sagar por teléfono desde la carretera cuando le pregunto si estas obras tienen una salida comercial. Pero reconoce que cada vez más este tipo de obras cobra relevancia y les piden las ilustraciones para exposiciones o libros de forma esporádica. Lo que ocurre es que es difícil exponerlo, pues el cuaderno es una pieza única e íntegra, que no se puede atomizar y separar. Es en el pasar sus páginas e ir haciendo el recorrido de su autor donde está gran parte de su magia.

Un encanto que se contagia. Lo dice Clara Marta, que le ha ‘pegado’ a mucha gente en Zaragoza este gusto por el dibujo in situ. Lo corrobora la participación de dibujantes de casi 80 ciudades en el ‘sketchcrawl’ celebrado ayer coincidiendo con el simposio internacional de Urbansketchers en Lisboa.

El cuaderno cambia la manera de mirar y contribuye a ralentizar el ritmo del viaje, en oposición al turismo de autobus organizado, souvenir y foto rápida frente al monumento de turno. Para los más talentosos con el dibujo, solo hace falta un cuaderno y unos rotuladores o un ‘pentel’. Pero también vale el collage, el apunte, el mapa. Incluso hay editoriales que te dan el cuaderno pautado para que construyas tu diario de viaje (aunque tienen bastante de prefabricado). La cuestión es detenerse y, como me decía Sagar, “hacer tuyo el paisaje y la escena y reflejarlo con espontaneidad”. Y dejar allí reflejado, como en un cuaderno de bitácora, el rumbo, la velocidad y otros accidentes de la navegación.

*Este post esta construido a partir de las entrevistas con Clara Marta y Sagar Forniés para el artículo ‘Cuadernos trotamundos en la red’ que apareció el 23-VII-2011 en Heraldo de Aragón. Fueron muchas cosas las que se quedaron en el tintero en esos menos de 3.000 caracteres así que aquí va el resto.

Si te has perdido con los enlaces, o te apetece saber más ahora que has llegado al final, puedes pinchar en:

http://urbansketchers-spain.blogspot.com/

http://www.urbansketchers.org/

http://devueltaconelcuaderno.blogspot.com/

http://sagarfornies.blogspot.com/

http://www.sketchcrawl.com/

3 comments to El rumbo, la velocidad y otros accidentes de la navegación

  • Los blogs también son en cierta manera cuadernos de viaje, ¿no? Me gustó mucho el artículo en el Heraldo y me gusta mucho la versión ampliada en el post.
    Como no sé dibujar, viajo siempre (por el mundo o por mi barrio) con un cuadernito en el bolso para contar las historias que veo en el momento que me topo con ellas. Algunas las muestro y otras se quedan guardadas entre las hojas de mi libreta.
    Un abrazo, cuadernista.

  • Buenas, Isabel, cada día me resultan más interesantes sus artículos culturetas, de verdad, y hoy ya no me he resistido a comentártelo porque lo de los ‘diarios gráficos’ es una práctica que me admira. Cuídate y sigue dando ideas, por favor!

  • Blanca

    Eres una romántica, y tienes toda la razón. Es genial pararse a escribir y a dibujar en un viaje. Te sientes un poco como Darwin en sus viajes por el Pacífico Sur, descubriendo y sorprendiéndote. No hay que perder esa capacidad de vista.
    No entiendo a esas personas que ven sus viajes a través del visor de las cámaras de fotos y no se paran a admirarse del aquí y ahora. Se lo reservan para el salón de su casa. Inexplicable, ¿verdad? No hablo de no hacer fotos, sino de hacerlas con talento.
    Dibujar permite interiorizar, procesar y aportar la visión personal de cada uno. ¡Gracias por tus posts veraniegos!

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