De viaje

Femmes des fraises

‘Femmes des fraises’ es el primer reportaje dibujado que firmamos Álvaro Ortiz y quien escribe este blog. Hace meses que empezamos a trabajar en esta propuesta, que llegaba de Oxfam Intermon y su programa Más y Mejor Ayuda. Os contamos sobre ella cuando estábamos a punto de embarcarnos en el viaje que nos llevó a la zona de Larache, donde viven las trabajadoras de los campos de fresa marroquís, y aquí, cuando desde Rabat conocíamos a las organizaciones que apoyan la lucha de estas mujeres por conseguir condiciones de trabajo, educación y salud dignas para ellas y sus familias.

Todo lo que aprendimos allí lo podéis leer ahora este tebeo, en Android, iOS o directamente en la web. Con los maravillosos dibujos que Álvaro le ha puesto a los datos y testimonios que recogimos en nuestro viaje, os invitamos a conocer la historia de dignidad de las ‘Femmes de fraise’ y a reflexionar sobre la pertinencia de la ayuda internacional al desarrollo.

Desde el principio, nuestra intención era hacer una historia muy documental, que mezclara el periodismo con la narración gráfica. Viajamos cámara de fotos en mano, recogiendo detalles que luego nos podrían servir para contar la historia. Hice cientos de fotos, y muchas de ellas sirvieron a  álvaro para documentar sus viñetas.

Femmes des fraises

 

Las chicas de Al Karama y su generosa narración de sus condiciones de vida y las motivaciones de su lucha nos dieron la clave de lo que era importante relatar. La historieta hila nuestra visión, más periodística, con la que nos contaron las propias mujeres, a través de una obra de teatro. ¿Cómo contar una historia de explotación laboral si esta se desarrolla en los amaneceres en los campos, bajo el plástico de los invernaderos o en el interior de las fábricas y su vista nos esta vedada, y solo accedemos a ella a través de testimonios? Las propias mujeres nos dieron la clave gráfica y álvaro fue capaz de darle un sentido a las dos narraciones que se superponen.

‘Femmes des fraises’ no es la única historia de este proyecto. Os recomiendo leer también ‘El bote de mermelada’ de Cristina Durán y Miguel Ángel Ginero o ‘La madeja’ de Sonia Pulido. Poco a poco, irán apareciendo las historias de Miguel Gallardo, Paco Roca, David Rubín… un proyecto para no perder de vista.

http://comicontour.ojoylapiz.com/

 

De exposición

Chavalas Zine

 

Ana, Irene, Leticia, Marta y yo, aka. las Chavalas os invitamos el día 13 de febrero a la inauguración. Será en la planta 3ª de la Biblioteca para Jóvenes Cubit de Zaragoza.

Si quieres saber más, click en la imagen (el precioso cartel de la Srta. Martínez Pérez)

 

Posturas raras

Del 13 al 14

Recuerdo más o menos, aunque facebook se lo haya tragado -nunca le confiéis al enemigo vuestros recuerdos- mi deseo de año nuevo de hace 365 días: libros, viajes, gentes por conocer y cosas que aprender.

Empecé el año entre libros, viaje mucho, aprendí un poco, conocí mucha gente buena y regresé a casa para volver a terminar el año entre libros, muchos más libros. Cuando empezó el año no imaginaba nada de lo que iba a ocurrir y aunque en el intermedio haya perdido muchas cosas -una primavera de huerto y frutas deliciosas, un verano de piscina y sol, momentos familiares que no volverán, estirones de niños queridos y ratos con amigos difíciles de recuperar- voy a intentar quedarme con lo bueno y volver a formular deseos: este año, las cosas nuevas se las deseo a otros y otras que empiezan de cero. Para ellos toda la suerte del mundo. Yo ya he estrenado muchas cosas últimamente: una casa, un país y, ahora, un trabajo precioso. A mi, de momento, me va bien con quedarme quieta y disfrutar de los libros que me rodean. Los proyectos bonitos, espero, vendrán solos. Los viajes los doy por descontado. La gente nueva es bienvenida, pero los de siempre lo sois todavía más.

En 2014, también, nos leemos. Feliz año nuevo.

De viaje

Contamos con vosotras

“Contamos con vosotras”, nos dicen al terminar la última reunión a la que asistimos esta mañana, nuestra penúltima jornada en Marruecos dentro del programa de Viñetas de Vida. Nos lo dice en esta ocasión un representante de la AECID, pero no es la primera vez que oímos esta frase: las mujeres de la fresa, las organizaciones de la sociedad civil que trabajan por sus derechos, las mismas trabajadoras de Oxfam Intermón, incluso funcionarios de la seguridad social marroquí se interesan por saber cómo vamos a hacer llegar nuestro mensaje a través de informes, obras de arte, tebeos o blogs.

Cuentan con que contemos bien lo que ocurre en Marruecos, con que el trabajo que hagamos sirva de altavoz del suyo, con que siga llegando más y mejor ayuda que consolide los derechos humanos, los derechos más básicos en este país a la vez creciente y frágil.

Durante estos días, nos fijamos en los detalles de los sitios por los que pasamos. Las carreteras, los coches, las casas o las oficinas… todo tiene un tono de construcción reciente pero mal rematada y eso me hace pensar en la pobre democracia marroquí. Una especie de quiero y no puedo, donde todavía hay demasiados desconchones y cables sueltos como para que el país tenga la solidez de una arquitectura bien terminada, de un estado de derecho con plenas garantías.

Día tras día, pasamos por delante del Parlamento, en pleno centro de Rabat. Y día tras día, sea la hora que sea, se suceden las demostraciones de descontento, pequeñas pero firmes. Ya sean los jóvenes profesores y profesoras que reclaman mejores condiciones para su futuro laboral, ya sean los activistas pro derechos humanos… Son muchas las cosas por las que Marruecos está en pie. Los derechos laborales de las mujeres de la fresa son solo una de las acciones -ejemplar y transcendental para las más de 20.000 beneficiadas del proyecto- que son necesarias para que nuestros vecinos del otro lado del estrecho avancen hacia la consolidación de su democracia.

Intentamos volver a enfocar las fotos tomadas estos días, decantar toda la información anotada en nuestros cuadernos. Va a ser difícil que se nos borren las caras y las palabras de la memoria. Es mucha responsabilidad la que nos han dado, la de poner en viñetas todo lo visto y aprendido estos diez días sobre el papel de la cooperación. Pero cuentan con nosotros: así que contad con ello.

Profesoras se manifiestan en Rabat

* Este post se publicó en Ojo y lápiz, el blog del proyecto Viñetas de Vida, el pasado 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos.  Ese mismo día abundaban en twitter noticias de periodistas detenidos, activistas heridos y reconocimientos internacionales a defensoras de los DDHH en Marruecos. Mi post se queda pálido y bastante corto ante lo que ocurre a solo unos kilómetros de aquí.

** Si os apetece saber más del proyecto, el próximo domingo 14, a las 19h, estaremos en el Salón del Cómic de Zaragoza con Álvaro Ortiz, David Rubin y Pablo Rebaque. Enseñaremos cuadernos y fotos del viaje.

De exposición | De viaje | Fotografía

Postales desde un lugar sin tiempo

Si has pasado un ratico conmigo en las últimas ocho semanas, aparte de ser alguien genial -suena ñoño pero estoy como de luna de miel con mi recuperada vida zaragozana, como si os acabara de volver a conocer a todas-, aparte de eso sabrás que “no da tiempo” se ha convertido en mi frase más repetida. No hay tiempo ni de hacer la compra y hace días que en mi nevera solo hay unas delicias noruegas que traje de Oslo para preparar una cena -¡hace dos meses!- que, por supuesto, no ha habido tiempo de preparar. Así que voy a ensayar un post exprés, un post de no-te-pienses-que-me-he-muerto-es-solo-que-escribo-en-otro-lugar, un post de dar envidia, y todo eso en menos de lo que va a tardar mi café con leche en volverse a quedar helado.

Os mando, pues, una postal desde París. Allí he estado estos días, mirando cuentos ilustrados en la Feria del libro y la prensa joven de Montreuil, haciéndole fotos al cogote de álvaro mientras el dedica ‘Cendres’ y practicando las lecciones de mi curso de fotografía. Como todavía no me han dado el diploma, la foto se la robo a Brassäi, de quien no me importaría repetir foto a foto sus pasos por la ciudad de las luces. Estos días, el ayuntamiento de París celebra el noviazgo eterno del fotógrafo y la ciudad con la exposición Brassäi, pour l’amour de Paris. Si no puedes coger el próximo Ryanair, descárgate la app que han preparado los organizadores de la expo, te preparas un kir y te haces a la idea…

La siguiente postal os llegará dentro de un sobre decorado. Vaya, es probable que no sea una postal, sino que sean un folio doblado en varias partes, escrito con una vieja olivetti, con letras recortadas, atado con una cinta roja en forma de hatillo, en una bolsa de plástico para que no se pierdan las pegatinas de su interior. Es una postal del futuro, de un futuro inmediato, pero que mira todo el rato a un arte del pasado reciente y, sin embargo, muy vivo hoy. ¿Me he explicado? No creo.

Estoy hablando de fanzines, de los fanzines que desde hace meses llegan en un goteo incesante de sorpresas en el buzón a Chavalas Zine, una exposición que ya ha pasado de proyecto a realidad, y que se podrá ver en febrero y marzo en la Biblioteca Cúbit de Zaragoza gracias a un montón de donaciones y préstamos. Si te interesa, puedes seguir el día a día de este proyecto colectivo en el que echamos tardes y cafés dándole a me gusta en la página de facebook de Chavalas Zine.

Solo una postal más: la postal está en blanco, como una especie de Polaroid sin revelar. Es lo que pasa cuando te invitan a un viaje inesperado: suena el teléfono y  te dicen ¿nos vamos a algún sitio a escribir algo juntos? y tu dices, sí, claro. El algún sitio es finalmente Marruecos, y el ‘algo’ es un reportaje escrito a pachas y dibujado por Álvaro Ortiz, para el proyecto Viñetas de Vida de Oxfam Intermón. Los contornos de la postal han empezado a teñirse pero aun no sabemos muy bien cual es la forma, cual el color que va a tomar este proyecto. Podréis seguirlo -casi- en directo en el blog de Viñetas de Vida y a la vuelta, os mandamos más postales.

De exposición | Fotografía

El fotógrafo clásico, la mirada moderna

Famoso por sus retratos de Franco y la familia real, gentes del espectáculo y otros personajes de la sociedad española, Jalón Ángel ha sido considerado siempre un fotógrafo clásico, dentro de una estética de retratista profesional y pictorialista a la que se dedicó una exposición en 1986 en el Palacio de Sástago. También llevan su firma muchos retratos de parejas y familias anónimas de la Zaragoza de los años 40, 50 y 60.

Pero al destapar las cajas que contenían su legado fotográfico personal, familiar y de viajes, Pilar Irala y las personas encargadas de custodiar y preservar estos materiales en el seno de la Fundación San Valero y la USJ encontraron todo un tesoro: una colección de fotografías de medio formato que consitituyen una auténtica autobiografía fotográfica del artista zaragozano.

 


Sus imágenes, de gran calidad técnica, revelan además una mirada sorprendentemente contemporánea sobre los temas que le apasionaban. “Creo que hablan de una misma estética, de los presupuestos creativos de la fotografía más vanguardista del siglo XX”, me explicaba Irala hace unos meses para este reportaje sobre el álbum familiar. En las imágenes de Jalón Ángel, Irala ve los temas sociales de la fotografía americana, los contrapicados de los expresionistas, o un costumbrismo con mirada cinematográfica pariente de los grandes maestros europeos. También fue uno de los primeros fotógrafos de su entorno en experimentar con el color.

Fotografía de Actividades Culturales USJ

 

La mirada de Jalón no se detiene solo en los paisajes y las gentes de los lugares que recorría en sus vacaciones, sino también en los rincones más íntimos de su vida familiar y sus reuniones sociales. “Ahora nos parece fácil porque todos tenemos una cámara digital o un móvil con cámara; nos da menos miedo retratarnos a nosotros mismos y hacerlo en cualquier situación. Jalón Ángel llevaba la fotografía como un diario personal de viajes y reuniones familiares; a él no le parecía raro sacar la cámara en cualquier momento, y tampoco a su familia, y así ir construyendo esa identidad personal”, explicaba Irala.

El trabajo que ella y su equipo llevan realizando desde 2011 ahora ha cristalizado en esta exposición, que se puede ver en el Instituto Aragonés de Arte y Cultura Contemporáneos – Pablo Serrano, y en un libro que lleva el mismo título de la exposición. En ella podemos encontrar ambas miradas, que conviven en el cuerpo del trabajo de Jalón Ángel.

Si me lees desde Zaragoza, podrás disfrutarla hasta el 5 de mayo, de 10 a 14 horas y de 17 a 21 horas, así como los domingos y festivos de 10 a 14 horas.

De viaje | Posturas raras

Solilokio en Noruega

Por aquí cualquier excusa es buena para abrir un blog, hacer un GIF o pedirle a Álvaro que me haga un dibujo. A partir de ahora, aventurillas entre fiordos y salmones pinchando en el banner.

Solilokio en Noruega cabecera

 

Posturas raras

A 2.447 kilómetros de aquí

Hoy, por fin, ha llegado la fecha. Los billetes ya están comprados. Llevaba un par de meses esperando este momento. Las maletas ya están repartidas por la casa, a medio hacer, la lista de las cosas que no me tengo que olvidar está casi completada y aunque me fastidie reconocerlo, tengo muchas ganas de salir de esta rutina de días iguales entre sí y fines de semana ausentes. Me voy del país y no como esperaba hace tres años cuando, ingenua, me fui a Nueva York en unas largas vacaciones para prepararme para una beca que nunca me dieron.

Cuando me dijeron que sí al trabajo, me quede como ida, sentada en un parque en Pan Bendito que es como decir en medio de la nada. Así estaba, en medio de la nada. ¿Oslo? ¿En serio? ¿Cómo se me había ocurrido mandar ese CV una tarde tonta de enero? Luego volvería a casa y repasaría mi mail. Fue entonces cuando caí en la cuenta, como si fuera mi yo subconsciente, a mis espaldas, la que había planeado la marcha a escondidas de ese otro yo que aun mira infojobs a diario y espera que llegue un mail con un trabajo precario pero genial que haga maravilloso vivir sin calefacción y comer arroz a diario. Pero resultó que no era el primero sino uno de muchos currículums mandados al extranjero. La suerte dio que una amiga me hiciera llegar la oferta que se me había pasado y que la empresa que me contrata quisiera a españoles, plurilingües, bien formados, para pasar el verano en Noruega. Las cosas más raras, las más importantes, pasan a menudo sin saber como.

El estupor ante mi propia respuesta (un sí y una inmediata sonrisa de alivio, allí, en esa oficina del Inem en Pan Bendito) se convirtió al día siguiente a un mar de lágrimas. Incapaz de encontrar la razón (Era eso lo que quería, ¿no?, un trabajo bien pagado) pensé: será porque echaré de menos mi novio, mi casa, mis amigos y mi familia. Sí, sí y sí. Pero esas lágrimas gordas y calientes eran sobre todo de rabia inmensa. Rabia por tener que irte del lugar en el que eres (eras) feliz. Rabia por tener que volver a una distancia, esta vez forzada, no elegida. Rabia por ver la única salida a este círculo vicioso es irte lejos y porque tu yo subconsciente parecía saberlo mejor que tu. España nos echa.

Después vino lo de hacerse a la idea. He pasado un mes y medio alternando páginas de alquileres y guías sobre  los países escandinavos con blogs de inmigrantes y programas de televisión sobre la nueva condición de los jóvenes pre-parados. Las lágrimas se han ido secando mientras intentaba estudiar noruego y me aprendía el mapa de Oslo. He hecho acopio de libros y quehaceres para las largas noches soleadas del norte y mientras tanto, he hablado con mucha gente que ya no pregunta por qué, porque ya lo saben.

“Dicen que sois la generación  más preparada”, comenta mi abuela al otro lado de la mesa, mientras comemos entre noticias de rescates financieros y estafas masivas. Me lo dice otra vez y aprieta un poco los labios y menea la cabeza, no sé si por el parkinson o por otra cosa. Aunque me da rabia llevar a su tranquilo salón, por el que no pasa el tiempo, los malestares de nuestra generación que nunca ha tenido una casa, me veo en la obligación de contárselo. Una amiga, licenciada, master, dos idiomas, trabajadora y lista, me acaba de decir que se va a servir coca-colas en Disneyland. Prefiere eso que el peregrinar de entrevista de trabajo en entrevista -cuando las había- y el saltar cada vez que suena el teléfono y no conoces el número de la pantalla y decepcionarte cuando descubres que te llama Carmen, de Jazztel, también ella licenciada, máster, dos idiomas, a decirte lo que puedes ahorrarte con tu ADSL.

“Eres muy valiente”, me dicen algunos. Tu ya has hecho maletas como esas muchas veces. “Ya sabes como es eso de vivir fuera”. “Eres joven, tu puedes hacerlo”. Y les digo que sí, que es verdad. Que a mi siempre me ha gustado viajar y empezar de cero. Que tengo suerte de ser viajera, de hablar idiomas, de que mis cosas de valor quepan en una maleta o dos. Hasta me alegro de no haberme comprado una casa o haber tenido hijos. Otros, con los mismos títulos, con las mismas ganas de trabajar, alternan aquí empleos precarios sin plantearse, sin tener tal vez, la opción de coger un avión. “Soy superafortunada”, respondo, y no sé si es con ironía o no.

Son los más los que me dan la enhorabuena: me la dan los amigos de siempre, los conocidos, me la da hasta la funcionaria que me hace los papeles que necesito para los primeros días allí. La mayoría piensa “hay que ver como están las cosas” y te mira como lo que eres, la encarnación de esa crisis que lo sobrevuela todo. Algunos anticipan una pequeña aventura y otros piensan que no volveré aunque les digo que nos vemos en octubre.

No todos reaccionan así.  Hace poco alguien a quien no conozco demasiado bien, al contarle mis planes, el trabajo que iba a tener allí  - un trabajo digno pero que en nada tiene que ver con mi formación, claro-, me dijo:  “¿Y no podrías pillar un trabajo de mierda aquí?”. Me dieron ganas de pedirle que sacara el contrato de ese trabajo de mierda, y que por favor, se llevara también el currículum de mis amigos. Porque hasta en los curros de mierda hay cola.

Pero no le dije nada. A esta gente no le digo nada. Doy por hecho que no saben lo que es sentir ese frío que no se siente por fuera sino por dentro.

Intento espantar el frío diciéndome: somos tantos los que nos vamos, los que estamos instalados en la diáspora forzosa, que no estaremos nunca solos. Creceremos más fuera, tejeremos más redes, nos haremos más fuertes y volveremos con regalos cuando pase la temporada y el norte ya no nos necesite. Pensamos en la parte buena: los nuevos idiomas, los nuevos amigos, las nuevas calles y las fiestas de despedida. Valoramos que es mejor la distancia física que el aturdimiento y la inmovilidad que, como un muro invisible, nos estaba separando aquí de lo que queremos alcanzar, de lo que necesitamos, que cada vez es más lo esencial y más básico: trabajo, salud, educación, dignidad.

Y a veces… no puedo evitar sentirme culpable.  Culpable por dejar a quienes no se pueden marchar aquí lidiando con este vendaval. Un poco traidora de esas ideas que en primavera de hace un par de años empezaron a reinstalarnos la cabeza con un “SÍ SE PUEDE” bien grande. Culpable por no haber peleado lo suficiente y rendirme pronto, por perderme una hermosa primavera en España a cambio de una primavera nórdica de trabajo con la que poder comprarme un ordenador nuevo y hacer un par de viajes y, si hay suerte, llenar la hucha para el próximo invierno. ¿Por qué no conseguimos el cambio todavía?, me pregunto. ¿Por qué lo veo tan lejos?. Sigo pensando que sí se puede, pero entre que suben las mareas, yo me ahogo. Como dicen en esta postal anónima y salvaje, yo TAMBIÉN QUIERO VIVIR AQUÍ, pero ya no se cómo.

Que quede claro que No nos vamos, que nos echan. Me moría de ganas de decirlo aquí.

Así que me voy y espero ver cómo hacemos real ese ‘podemos’, aunque sea desde lejos. La distancia, me digo, me hará bien. El cielo noruego me aclarará las ideas. Volveré con un nuevo proyecto, con más ganas de sacarlo adelante. Para quedarme o para marcharme, esta vez por que me dé la gana. Y mientras tanto, os contaré lo que de bueno y no tan bueno traiga este cambio. Seguiré hablando sola, ahora desde Oslo.

Si me leéis, si me acompañáis en los próximos meses, os daré las gracias y os mandaré postales.

Y sentiré que los 2.447 kilómetros que separan Oslo de Zaragoza no son nada.

 

No nos vamos no echan

 

Esta imagen es parte de la campaña de No nos vamos, nos echan. El colectivo que la impulsa, Juventud sin Futuro, ha mapeado la historia de 7.000 personas que se han visto obligadas a marcharse para desarrollar sus carreras, llevándose con ellos, en muchos casos, una brillante formación conseguida gracias a becas y el soporte de un sistema de bienestar que, si bien no era ni mucho menos perfecto, se ha desintegrado a la velocidad de la luz.

El próximo 7 de abril, la campaña saldrá a las calles con una serie de manifestaciones. Esta es la de Zaragoza.

De exposición | De viaje

Museo ABC: nuevo en el barrio

Te das cuenta de cómo ha pasado el tiempo cuando vuelves al barrio donde dabas paseos a diario y ya no recuerdas los atajos y en cada calle hay algo que no puedes reconocer. A veces, ese recorrido nostálgico tiene cosas buenas y resulta que el paseo lo das con alguien a quien no conocías ni remótamente hace diez años te descubre algo nuevo y bonito de ese que una vez pensaste que era tu barrio.

Museo ABC de ilustración

Eso hicimos hace un par de semanas al recorrer la zona de Noviciado, en Madrid. Allí, en la calle Amaniel y muy cerca de Comendadoras, una plaza regular de bonita pero a la que le tengo un cariño absurdo, han abierto hace poco el Museo de la ilustración de ABC, un moderno y recogido edificio que alberga las colecciones que el diario centenario tiene en materia de ilustración,  mezclado con exposiciones producidas por ellos mismos sobre ilustración, periodismo y literatura.

Ahora mismo, la exposición principal, en la planta sótano, la ocupa Gente Menuda, un recorrido por las ilustraciones del suplemento infantil de ABC que vivió su época dorada en las décadas de los 20 y los 30, antes de la guerra civil. Las ilustraciones de Francisco López Rubio son la principal atracción de esta muestra, ya que se reconocen en ellas un estilo vanguardista que inspira a muchos de los ilustradores modernos.

Sala del Museo ABC

Aunque más interesantes me parecieron las dos propuestas contemporáneas que pudimos ver. La primera es ‘Patria común’ un tierno homenaje a los personajes infantiles de Delibes, en la que varias ilustradoras e ilustradores españoles contemporáneos le ponen cara al Mochuelo, al Nini…

Foto de i con i

La planta superior está dedicada hasta el a un artista contemporáneo, Martín Vitáliti, que hace del cómic la materia prima para sus collages, que juegan con el lenguaje propio de este arte -especialmente, con el dentro/fuera del marco- en una original y divertida propuesta.

Martín Vitáliti

Cafetería del Museo ABC de Ilustración

Y al final de la visita, una cafetería de paredes translúcidas que todavía conserva ilustraciones en sus paredes de las fiestas celebradas allí. Un agradable sitio más a sumar a nuestra lista de ‘sitios de Madrid que no conocíamos’.

Igual también te interesa leer sobre el Museo del Romanticismo, otro museo recién descubierto muy cerca de allí.

De exposición

Diego Fermín: la carcajada tras el repelús

Como Frankenstein en una ferretería, Diego Fermín ha dado a luz a las varias docenas de pequeñas criaturas que componen ‘Want some’, un extenso menú con productos transgénicos e híbridos macabros de la cultura pop. Este diseñador zaragozano que reside en Toulouse, donde comparte estudio con otros freelance y se dedica a la ilustración y a otros trabajos de traductor e intérprete. Después de visitar la exposición que inauguro en ‘Lasala’ el pasado 18 de enero, googleo su nombre y descubro a un artista del que desconocía casi todo -excepto esa ‘piel de concejal’ que preside su web y que fue una de las piezas más llamativas de ‘Visión emocional de una ciudad’, que reunio a numerosos artistas zaragozanos. Así que para remediar este desconocimiento, le envío esta entrevista.

 

 

‘Want some?’ es una propuesta bastante diferente del trabajo profesional que realizas en el campo de la ilustración. ¿Cómo definimos estas piezas? ¿Son esculturas? ¿Son juguetes?

Yo prefiero denominarlos “objetos”… en el fondo no lo veo tan diferente, aunque he de admitir que disfruto haciéndolos.

En la exposición vemos algunos bocetos. ¿La forma de trabajar sigue ese recorrido: primero el esbozo y luego la búsqueda de las piezas que compongan la escultura, o son los propios objetos encontrados los que reclaman ser ensamblados de una u otra manera para convertirse en tus criaturas?

Los dos recorridos coexisten y se mezclan. Un detalle de un dibujo se convierte en objeto pero para ello antes habrá que haber encontrado las piezas necesarias o fabricarlas ex professo.

En el texto de presentación de la exposición, dices: “Aquel cocinero preparó el menú del día a base de ingredientes cuidadosamente seleccionados en rastros, mercadillos, bazares orientales y herencias”. ¿Es de allí de donde salen los materiales? ¿Cuanto ha durado la búsqueda? ¿Les das un tratamiento especial para unificar la apariencia de las obras, o venían así del mercadillo?

Para reunir estás piezas he pasado unos cinco años reuniendo trastos y guardándolos porque sabía que, en algún momento, servirían para algo. Hay que tener paciencia (y espacio) para poder contar con un fondo de cacharrería del que poder echar mano en el momento preciso. Algunas cosas las guardaba desde niño, otras se las he robado a mis hijos o salvado de las sucesivas mudanzas, muchas las he comprado en rastros y mercadillos de aquí y allá (pero sobre todo en el de los sábados de la plaza de Saint Sernin) y unas pocas, las he encontrado.

Gregor Samsa Diego Fermín en Lasala

SantoNieves, exposición Want Some Diego Fermin

El título de la exposición se apoya en una cita literaria y es cierto que las criaturas de ‘Want some?’ podrían ser personajes de algún libro distópico o postapocalíptico. ¿Cuales son las referencias detrás de esta exposición?

Casi todas las piezas, ya sea formalmente o por su título, hacen referencia a elementos de la cultura popular pero desde un punto de vista exclusivamente subjetivo. Los guiños no siempre son evidentes. “Burroughs meets The Simpsons” puede parecer pretencioso, seguramente es pedante afirmar que “la angustia y el desasosiego se traducen en una risa nerviosa que llega a ser carcajada si se siente un verdadero repelús”.

Montaje Want Some Diego Fermin

He visto también que tienes un blog / serie de relatos o historia por capítulos situada en un escenario de esas características…. ¿También te apoyas en la literatura como medio para sacar historias e ideas fuera? ¿Existe una vinculación entre esos relatos y este universo recreado en las paredes de Lasala?

En realidad las historias seriadas del blog son un diario, pero están tan codificadas y ornamentadas que acaban siendo relatos de catástrofes y crímenes ubicadas en escenarios de lo más variopinto. En mi caso, escribir es un desahogo, hace mucho que lo tengo apartado porque las arenas movedizas ya me llegan por los tobillos.

 

La exposición Want Some? estará abierta hasta el próximo 21 de febrero en Lasala, la galería de arte de la calle de Las Armas. Abren de martes a viernes (11.00 a 14.00 – 16.30 a 20.30) y los sábados y domingos (11.00 – 14.00).