Fotografía | Posturas raras

Después de la fotografía

[La sala esta llena y muchos de los asistentes llevan sus reflex al hombro, como quien lleva un mono de trabajo. Pero yo me fijo en ella. Porque está a mi lado, claro. Lleva una pequeña compacta, algo vieja, y le pregunta a su marido como usarla. Espera a que los ponentes empiecen a hablar para disparar la cámara. Salta el flash y la imagen, intuyo, será un desastre. Pero ella guarda la camara, imagino, satisfecha. Esa foto no es para nadie más, es solo un marco para un instante]

Joan Fontcuberta, retrato de Vicente Almazán

Joan Fontcuberta le sonríe a Vicente.

Con Joan Fontcuberta, el instante se dilata un par de horas. Viene dispuesto a hacer que nos olvidemos de que es un brillante embustero y comienza a hablar. Tiene una mirada cálida y simpática y un tono de voz acostumbrado a las conferencias, de modo que la voz no le tiembla al hablarnos de fósiles de sirenas, de paleontólogos misteriosamente parecidos a él y enseñarnos fotos imposibles de realizar en el siglo XIX, que forman parte de su proyecto sobre los Hydropitecus alpinos.

Pero lo que viene a contarnos Fontcubera no es (solo) una fábula de sirenas, sino su particular experimentación sobre la credibilidad que, inconscientemente, otorgamos a la imagen fotográfica, imbuida de su caracter de prueba y de documento científico. El valor documental que la fotografía trae programado por defecto, y que se resquebraja cuando el cambio en el registro discursivo, como en el proyecto de los fósiles sirénidos de Fontcuberta, no se hace explicito.

El trabajo de Fontcuberta ha venido a ahondar en esa grieta, aunque para mi lo más interesante no son sus fotografías, sino sus ideas. Probablemente el más importante ensayista y pensador sobre la fotografía en España hoy, Fontcuberta ha desarrollado una serie de reflexiones sobre el valor de uso de la fotografía en el contexto de la era digital que me fascinan, pues consiguen poner sobre el papel mis reflexiones de andar por casa.

Fontcuberta identifica nuestra era como la del cambio de paradigma: la ilustración sustituye a la fotografía en prensa como método didáctico y explicativo; la fotografía documental cambia los límites de lo que puede entrar dentro de ella; se asumen técnicas obsoletas en reacción a una cultura de la imagen digital que provoca una avalancha de 250 millones de fotos al día. Fotos que ya no sirven para para mirarlas, porque no nos queda tiempo para hacerlo: estamos ocupados haciendo más fotografías. La foto se convierte en saludo, piropo, exclamación. “El acto fotográfico prevalece sobre el resultado, su circulación prevalece sobre el contenido”.

La fotografía ha colapsado. La creatividad ha colapsado. “El crítico es artista, el coleccionista es critico, han cambiado los roles y en todos hay una asignación de sentido”. [yo me relamo, Fontcuberta continúa]. “La fotografía digital ya no es fotografía, es un medio culturalmente distinto”. Resumiendo: Dios ha muerto. Tendremos que recomponer las piezas. La propuesta que lanza Fontcuberta, el manifiesto postfotográfico, es más que jugoso. Y a mi, la posibilidad de estar inventando la fotografía después de la fotografía me da un escalofrío de placer. Rara que es una.

[Cuando salimos de la conferencia, un grupo de seis chicas, tal vez turistas, revolotean por la plaza. Colocan en fila sus cámaras en el suelo y ponen el autodisparador. Hacen equilibrios sobre un pie, se rien, salta el flash. Corren a mirar sus pantallitas. Se van de la plaza sin haberla mirado, con sus seis fotos idénticas e irrepetibles]

Algo se cuece

Siria en la despensa

Una comunidad pequeña pero emprendedora y encantadora, que a veces no ha tenido otra oportunidad que dedicarse a la hostelería (por suerte para los que disfrutamos de sus platos). Eso fue lo que me encontré en esta ruta por los restaurantes sirios en Zaragoza, que además me abrieron la puerta de un par de trastiendas bien curiosas y una larga conversación sobre los árabes en nuestra sociedad con Nines. Vamos, un placer. Por si no lo leisteis en Con Mucho Gusto y os apetece, aquí os dejo una nueva entrega de la serie de cocinas del mundo.

Restaurantes árabes en Zaragoza

Siria: raíces mediterráneas

Mientras la cocina occidental mira hacia el oeste y se reinventa con nuevos sabores, texturas y mezclas a veces sugerentes y a veces imposibles, hay gastronomías que se aferran a sus raíces. Es lo que ocurre en la cocina Siria, con la que recuperar los sabores e ingredientes de la dieta más mediterránea que en España no abundan.

Sigue leyendo →

Libros

“¡Hagamos siempre libros diferentes!”

‘Un día me esperaba a mi mismo’ es un debut como para sentirse orgulloso. No es solo un hermoso primer libro para una nueva editorial, la zaragozana Jekyll & Jill y toda una declaración de intenciones de lo que vendría después (un catálogo personal, ecléctico y de diseño cuidado con marcas que ya se han convertido en sello de la casa). Además, es ya oficialmente el libro mejor editado en Aragón en 2011 por su “cuidada edición, reflejada en la elección de los materiales utilizados, los márgenes y su composición tipográfica, el respeto a los cánones tradicionales en la impresión y, asimismo, por la innovación al acompañar la publicación con una obra gráfica”.

Como el premio me hacía mucha ilusión (por Jessica, por Víctor y por Miguel Ángel, editores y autor de este libro sobre la experiencia en la guerra de Guilleme Apollinaire y del que podéis leer aquí una reseña) no se me ocurría otra manera de celebrarlo aquí que convertir por un día el Solilokio en un diálogo.

 

Los editores de Jekyll&Jill vistos por Vicente Almazán

P: En una entrevista, decíais sobre ‘Un día me esperaba…’ que ” no hay libro difícil si el contenido y la forma van de la mano”.  “Mejor libro editado en Aragón” o “Libro mejor editado en Aragón” no son lo mismo. Y sin embargo, aunque este premio es un premio a la editorial, también lo es en gran medida para el autor, que además de ser autor del contenido, lo es de la portada y del regalo…

R. Este premio nos ilusiona mucho porque significa, creemos, que a la gente le gusta nuestro trabajo como editorial, aunque llevemos poco tiempo. Ponemos mucha ilusión y cariño en cada libro y, cuando recibimos algún reconocimiento o muestra de afecto, lo valoramos enormemente. Con Un día me esperaba a mí mismo, la apuesta era fuerte, ya que esta novela es una obra muy personal, con un estilo denso y de tema complejo. Estábamos convencidos de su gran calidad, y queríamos darle la mejor apariencia posible, que se notara que era un trabajo personal e íntimo, pero también trascendental.


Lo mejor de todo, sin duda, fue trabajar con Miguel Ángel Ortiz Albero. Los tres pusimos mucho empeño en que todo quedase como lo imaginábamos: hicimos muchas pruebas de maquetación, elegimos cuidadosamente el papel, la caja y los tonos de las cubiertas, nos fuimos juntos a las afueras para hacer las fotos promocionales y sentimos que estábamos empezando algo muy especial.

Sigue leyendo →

Innovación Abierta | Posturas raras

Content curators: superhéroes de la red

Hay quien lo llama ‘infoxicación’ y hay quien lo ve como lo más excitante de este siglo nuestro. Toda la información y las imágenes del mundo están, o estarán, a un click de distancia. Maravilloso, ¿verdad? Y ahora, ¿quién las ordena?

Tape library, CERN, Geneva 2 by Cory Doctorow / CC BY-SA

Tape library, CERN, Geneva 2 by Cory Doctorow / CC BY-SA

El palabro que define esta tarea es el muy inglés ‘Content curator’, que de alguna forma relaciona la tarea de poner en orden, etiquetar y archivar enlaces, imágenes y palabras que pueblan la red para darles uno o múltiples sentidos y así, crear discursos coherentes que nos alejen del caos informacional, con la tradicional figura de los comisarios o ‘curadores’ de contenidos.

Dicen que son los ‘superhéroes de la red’, según un artículo de Fast Company. Capaces de bucear entre toneladas de bytes de información y rescatar lo más nuevo, lo más oculto o, simplemente, lo más interesante que surge en internet a cada momento. Apasionados de un área, contextualizan y organizan información desde un punto de vista único.

Curation is the act of individuals with a passion for a content area to find, contextualize, and organize information. Curators provide a consistent update regarding what’s interesting, happening, and cool in their focus. Curators tend to have a unique and consistent point of view–providing a reliable context for the content that they discover and organize. To be clear, Pinterest both creates tools to organize the noisy web and, at the same time, creates more instances of information in a different context. So it’s both part of the problem, and a solution. The trick is finding the Pinterest pinboards that you like, and tune out the rest.

Puede parecer una tarea muy especializada y sin embargo, es lo que hacen muchos usuarios avanzados de las redes, los que utilizan de forma no meramente personal herramientas como Facebook, Twitter, Pinterest o Tumblr. Estos dos últimos, junto a herramientas de bookmarking como Delicious o Diigo, están de hecho pensados de forma específica para facilitar la tarea a los curators, aunque también hay otras plataformas específicas, centradas en un solo tema y alojadas en servidores propios como UBU web. ¿No lo conoces? Es el mayor archivo en la red con materiales sobre el arte de vanguardia, y si no lo has hecho ya, definitivamente deberías echarle un vistazo. Pero no antes de terminar este artículo.

“En este contexto de abundancia digital, aquellos que pueden ‘curar’ o enmarcar nuestra experiencia digital son aquellos que van a tener el poder. It’s a messy wonderfull moment

No lo dice ningun CEO de la última red social, ni una de las autoproclamadas  influyentes ‘content curators’ de la red (como, por ejemplo María Popova, la curadora de Brain Pickings, que además a creado el Curators code, una guía para simplificar las atribuciones de las fuentes de información utilizadas para su trabajo). Lo dice Kenneth Goldsmith, el fundador de UBU Web, en una reciente entrevista en el CCCB.

 

 
En ella nos explica la tarea de archivística que mucha gente está haciendo de forma amateur, las cuestiones morales sobre hacer dinero sobre la cultura, y una advertencia sobre los servicios “gratis”: que siempre tienen un precio. El ejemplo de Megaupload, que cerró atrapando en sus servidores clausurados series y películas con copyright, pero también muchos trabajos individuales y colectivos que no vulneraban derechos de autor, debería ser una advertencia para plantearnos dónde y cómo realizamos nuestra tarea de curadores amateurs. “Tenemos que intentar descargar y guardar la parte de Internet que nos gusta. Creer que Internet va a estar allí siempre es un gran error”, concluye Goldsmith.

El tema de la curación de contenidos es tan interesante que daría para escribir artículos mucho más largos y profundos. De hecho, ya estoy en ello. ‘Pro-am curators: Creación de valor y resignificación de las imágenes digitales en el contexto de la plataforma de blogs Tumblr’ es el rimbombante nombre que le dí al artículo con el que terminé el posgrado sobre ‘Cambios en cultura y sociedad’ que tan entretenida me tuvo el cuatrimestre pasado.

El trabajo está en revisión y espero que pueda ver la luz por aquí algún día (algo que sería mucho más fácil si, de repente, los días empezaran a tener 26 horas). Mientras tanto, y si has llegado hasta aquí, te dejo con el Tumblr Pro-am curators, que recopila algunos de los enlaces que inspiraron y sirvieron para documentar el artículo. Como el tema está candente, aunque el artículo está cerrado el Tumblr sigue abierto a nuevos artículos, citas, imágenes y, obviamente, vuestras sugerencias. ‘Content curators’, sería la conclusión, podemos ser todos en cualquier momento. Solo necesitamos interés, criterio y las herramientas que internet pone a nuestro alcance.

DATABASE at Postmasters, March 2009 by Michael Mandiberg / CC BY-SA

DATABASE at Postmasters, March 2009 by Michael Mandiberg / CC BY-SA

 

Bonus track: Un Delicious sobre El futuro de los archivos curado por el CCCB. Que aproveche!

Algo se cuece | En la ciudad

Rumanía: sabores del este

Rumanía es una de mis asignaturas pedientes, por tres razones: Gabi, Florina y Cristina. Nunca he estado allí, pero he tenido un trocito de Rumanía en casa, una vacuna contra prejuicios y una puerta abierta a esta cultura. De la gastronomía… mejor no hablamos; aunque Cristina era una cocinera estupenda y para mi una ‘comida rumana’ siempre irá asociada a esos sandwich de paté y pepinillo que nos tomábamos en la terraza.

La experiencia no valía, en este caso, para armar un reportaje, y no fue fácil; pues aunque los rumanos han hecho de Zaragoza su casa -son la comunidad extranjera más extensa en la provincia-, raramente nos asomamos a su cocina, y sus locales y tiendas, que contienen auténticas delicias y sabores potentes. Pero preguntando se llega a todas partes, así que con ausencias -imposible abarcar los restaurantes de Ricla y otros pueblos de la provincia- aquí está la guía de la cocina ‘rumaña’.

Reportaje sobre tiendas y bares de cocina rumana en Zaragoza

Rumanía: sabores del Este

Hace más de una década que comenzaron a instalarse en Aragón, y hoy son una de las comunidades más numerosas de cuantas han hecho de la comunidad autónoma su hogar. “Somos unos 25.000 en Zaragoza, 70.000 en Aragón y hay muchas asociaciones dedicadas a promover la cultura y las tradiciones”, explica Gabriela Marginean, de la asociación Acasa. Y sin embargo, su gastronomía, rica en sabores potentes y guisos tradicionales, sigue siendo una casi desconocida para nosotros. Pero Rumanía vino para quedarse, también en los pucheros, con sus productos y recetas. Si quiere conocerla siga la bandera azul, amarilla y roja.

Sigue leyendo →

Libros | Posturas raras

Ah, ante, bajo, cabe…

Hace muchos, muchos meses, cuando este blog era un embrión de lo que es y se gestaba en una habitación de las Delicias, cayó en mis manos un artículo precioso sobre las ediciones artesanas y el fetiche. Gracias a Mery Cuesta me enamoré del trabajo de esa pequeña editorial que tenía el curioso nombre de Adiccionesporquesí y que enviaba pequeñas obras de arte por algo más de lo que cuesta un sello.

 

La idea de ‘Preposiciones indecentes’, pequeños fanzines o publicaciones plegadas que contenían relatos eróticos inspirados por una preposición e ilustrados por diferentes autores, impresos en un A4 y enviados por correo, simplemente, me encantó. Me recorrí su web, que contiene todas las preposiciones y ‘pliegues’. Busqué su correo, les declaré mi amor y hasta recibí su número de cuenta para que ellos me lo devolvieran. Para entonces, ya me había enamorado de otra idea y de otro alguien y adiccionesporquesí quedó archivada en las entradas de solilokio y en la memoria de las cosas bonitas que uno encuentra por internet.

Hasta que apareció Irati, ilustradora del ‘Por’, y desembarcó en mi bandeja de entrada con noticias de Adicciones porquesí. Sacaban libro y ella se ofreció a traerlo a Zaragoza para mi. Asi acabé teniendo entre mis manos esa cosa tan bonita que es ‘Preposiciones indecentes’, y que recoge los venticinco relatos y unos ‘Preliminares’ en los que los autores de esta idea explican su proceso creativo.

Lo leí con gusto, releí los mejores, olvidé los que me dejaron fría y ‘Preposiciones indecentes’ quedó archivado en la estantería de ‘libros bonitos que enseñar a las visitas’. Hasta ayer, que Irati, de nuevo, nos chivó que Adiccionesporquesí, por fin, llegaba a Zaragoza. Estarán esta noche en Portadores de Sueños, a las 20h, hablando de su editorial y de su libro a veces erótico, a veces simplemente romántico y siempre hecho con mimo, que viene con sorpresas.

Desde que me enteré llevo en la cabeza un texto sobre sexo, libros y fetichismos varios al que me encantaría dedicarle la mañana. Pero toca tomarse el segundo café y escribir sobre cosas menos sugerentes. No sé si esta noche conoceré a Alexis o tendré que esperar un año más para volverme a encontrar con Adicciones Porquesí y su lista de preposiciones. Vosotros, si podéis, no os lo perdáis.

De exposición

¿Y Zipi y Zape, dónde están?

Nos encanta que vengan a Zaragoza las grandes exposiciones de los centros culturales de Madrid, Barcelona o Pittsburgh… pero nos pone más contentas cuando vemos exposiciones con contenido, bien diseñadas, entretenidas y con 100% producción local.

Vitrina de la exposición 'Una vida de tebeos'

En este sentido, la tarea del Centro de Historias destaca entre otras salas de la ciudad, pues aunque a veces la calidad de sus contenidos deje un poco que desear, siempre son las menos veces. Su apuesta por colectivos, productores culturales y temáticas globales con raíz local suele dar buenos resultados: me acuerdo, por ejemplo, de la expo del Colectivo Anguila que ahora parace que ví hace un centenar de años, las que anualmente organizaba Zona de Obras con Zaragoza Latina (¿supondrá su paréntesis en la revista también el fin del programa cultural?) o la del grupo de Papiroflexia de Zaragoza sobe el Origami que es, hasta ahora, la exposición más popular del Centro de Historias.

Entre ese grupo de exposiciones de diseño local pero que fácilmente encontrarán su hueco en centros culturales de otras ciudades incluiría sin dudarlo ‘Una vida de tebeos: Los tebeos españoles a través del coleccionismo‘, que sin hacer un alarde en el montaje, incluye un importante recorrido por la historia de la historieta en España trufada de originales y con un plateamiento muy didáctico. La historia arranca en las primeras ‘novelas gráficas’, la prensa ilustrada y los primeros ‘monigoteros’ (llamados así porque pintaban monos o monigotes) de finales del siglo XIX. Me encató sobre todo el humor de sus subtítulos y frases publicitarias como ‘El periódico de menos circulación de España’.

Portada de Gedeon, la revista con menos tirada de España

El espacio de la nostalgia llega en las siguiente salas, donde comienzan a aparecer los Pulgarcito, los Flechas y Pelayos y los tebeos de aventuras  o policiacos como Roberto Alcázar y Pedrín o el Capitán Trueno, de los que he oido hablar a mis abuelas y mis padres.

Portada de Flecha

Y algunos no tan lejanos para mi como los inventos del TBO, que leía en las reediciones que aparecieron por mi casa a la par de los Mortadelo y Filemón (el primer ‘libro’ que recuerdo tener entre mis manos es un albúm con los agentes de la T. I. A. en la portada, disfrazados de indios). También llama mucho la atención la sección del tebeo femenino, reflejo de la moral dominante en la España franquista, y los originales de Vázquez. Y una gran ausencia, q ue todo el mundo ha reseñado en el libro de visitas: ¿dónde están Zipi y Zape? Me chivan que de Escobar solo hay un retrato en la exposición…

Tebeos femeninos

Habría que preguntárselo a Jesús Castillo que, leo en Viñetario, es el comisario de la exposición y hasta 2010 responsable del Salón del Cómic de Zaragoza, que ha contado con el asesoramiento y documentación del experto Dionisio Platel. El diseño de la muestra, los carteles y el precioso folleto, que imita a los tebeos apaisados tan populares hace décadas, es de Víctor Gomollón. Podéis leer en PDF el dossier de la exposición.

La muestra puede verse hasta el próximo 1 de julio en el Centro de Historias de Zaragoza. Lleven a niños y abuelos y disfrutarán doble. También pueden solicitase visitas guiadas.

Algo se cuece | En la ciudad

Francia, tan cerca y tan lejos

Después de un año entero yendo y viniendo a Angulema para visitar a monsieur Ortiz, Francia me ha conquistado definitivamente por la vista y el estómago. Qué bien comen los franceses: las salsas, las crêpes, la maravillosa idea de comer queso de postre, los dulces, los macarons… Se nota que es la hora de la merienda ¿no?

Mientras que hay cosas con las que no puedo (queridos vecinos gabachos, el bocadillo es un invento que se os ha pasado por alto, y que pondría muy fácil las cosas a los turistas), algunas costumbres francesas como la comida temprana o las formulas midí me parecen algo a adoptar.

Siguiendo con la serie de las cocinas del mundo en Con Mucho Gusto, nos paramos a mirar un poquito al norte, para entender por qué estando tan cerca hay tantas cosas que nos separan… también alrededor de la mesa. Me ayudaron mucho Pascal, del Quiche Me, con el que fue un gusto charlar de mil cosas (y donde tengo que ir sí o sí pronto a beberme un kir), las profes del Instituto Francés de Zaragoza y la gente de la rinconada del queso.

Francia: tan cerca y tan lejos

Francia igual a gastronomía. La ecuación es tópica pero con fundamento. ¿Sabía que Francia publicó el primer libro de cocina, nada menos que en 1651? Lo cuenta Joan DeJean en su libro ‘La esencia del estilo’. “La comida se convirtió en cuisine y la cuisine se hizo francesa”, y voilà, se construyó un mito. Gourmet, delicattessen, restaurant y maître… los franceses han conquistado nuestro vocabulario y nuestro paladar.

Sigue leyendo →

En la ciudad | Fotografía

Ojos para todo

Pensaba huir de la ciudad, de las aglomeraciones procesionarias y las calles de mi barrio desiertas y sonó el teléfono. Cuatro días haciendo crónicas de la Semana Santa. Mejor llevar cámara de fotos. Ok.

Las procesiones de Semana Santa siempre me producen sentimienos encontrados. Por un lado, las tardes de infancia en un balcón del Coso, con mi abuela, viendo el Santo Entierro pasar por debajo. Estómagos encogidos por el temblar de los tambores. Por otro, la sensación de ciudad invadida, de tradición que no lo es y no me pertenece.

Martes Santo

IMG_6368

 

Pero en periodismo, como dice Enrique Meneses en esta entrevista, tiene una fórmula sencilla: “Ir, ver, anotar, grabar, volver y contarlo. Punto”. Los sentimientos se quedan en casa y tu sales de tu casa con la cámara, el cuaderno y un par de bolis (porque siempre hay uno que falla). Herramientas sencillas y ojos para todo.

Jueves Santo

Lo mejor de esos cuatro días ha sido esa sensación de ser solo ojos. Y además, llevar mis ojos a más gente. La fotografía nunca ha sido mi fuerte, pero lo folclórico de las imágenes lo ponía fácil. Estoy contenta con el resultado así que quería enseñarlo por aquí. Hasta más ver.

Jueves Santo

Jueves Santo

 

Más fotos en Flickr

Las crónicas y galerías, en este especial de Heraldo.es

En la ciudad | Libros

Lo que leen los demás

Como son días de penitencia y confesión, yo confieso: he dejado de leer.

En realidad, leo más que nunca. Me paso el día leyendo. Leo libros de cocina, leo páginas webs, leo un millon de tuits y venticinco post de blogs al día. Leo pies de foto, leo diarios gratuitos y leo el periódico en el bar, cuando el día se presenta generoso y cae algún cortado con hielo solitario y disfrutón. Algunos días, hasta me leo lo que escribo. Leo todo el rato.

Esta idea es el ‘leit motiv’ de la campaña de Fomento de la Lectura de este año, http://www.siquetegustaleer.org/ Campaña sosa que, como decía el otro día Carmen Pacheco en Twitter, se dirige a unos adolescentes estereotipados y que no existen. ¿Intentan convencer a un quinceañero de que le gusta leer con una historia tópica sobre extraterrestres, veranos aburridos y no se qué del tuenti? En fin.

Creo que en realidad, esa campaña es para mí. Es a mí a la que le pasa lo que a esos quinceañeros que nunca pincharán en “que no, que no me gusta” porque nunca se interesarán por esa página web con tanta letra. Leer se ha vuelto una actividad cuya cadencia no encaja en mis capacidades de atención actuales. ¿Más de veinte minutos leyendo sobre lo mismo? Imposible. Necesito cambiar de idea cada dos minutos. Cambiar de ritmo, cambiar de tono o de campo semántico a cada frase se ha convertido en una constante en mi lectura.

Hace unos días, en una clase-taller sobre redes sociales aplicadas a la política, una persona mayor -mayor de 50, quiero decir- nos decía que los jóvenes ya no leían. Ya no leemos, nos recriminaba a los “jóvenes”. Preocupado por nuestra incapacidad de tragarnos un texto de más de 300 páginas, vaticinaba algo así como una pérdida de profundidad ideológica, de reflexión, análisis sosegado. Tal vez tenga razón, aunque nos encargamos de recordarle que hemos ganado otras cosas. La lectura no lineal, la capacidad de interrelacionar ideas, más o menos superficiales, con otras, creando pensamientos complejos, conversaciones construidas como un enjambre a partir de textos con gramáticas diferenciadas. No hemos dejado de leer, le dijimos. Hemos dejado de leer en línea recta. Podemos poner en una balanza lo que perdimos y lo que ganamos y, cuando menos, estaremos empatados.

Un momento: esto era una confesión. Y toda confesión conlleva un arrepentimiento, una sensación de estar en falta. Estoy en falta con la lectora que fui. Mi carné de la biblioteca se siente menospreciado desde que solo me sirve para sacar recetarios y tebeos. Mi dedo pulgar derecho y la tendinitis provocada por tuitear claman por un gran libro que me haga dejar el móvil apagado mucho rato antes de dormir.

En esto pensaba ayer, antes de quedarme frita con la novela de Sergio del Molino sobre el pecho, la luz encendida (porque para los libros de los amigos siempre se saca un rato, aunque sea tarde). Me veía reflejada en Lenín, en su vida pancha de adolescense vago y lector (si el autor se permite espoilear su libro, por qué yo no). Cada vez que se acercan fiestas de guardar y días de pueblo, como esta semana, pienso en esa rutina “magnífica y solemne” de leer desde desayuno hasta la madrugada que le gusta a Lenín y que tanto me gustaba a mi. Supongo que crecer es dejar atrás cosas como esa. Otra razón más para apuntar porque hacerse mayor -al menos, hacerse mayor como se ha hecho mayor mi yo-lectora- es una mierda.

Me siento en una enorme contradicción conmigo misma. La niña devoralibros que fui me pide a gritos un retiro espiritual con mochila cargada de papel. La casitrentañera hiperconectada que soy bosteza ante la idea de leerse algo que lleve más de dos horas y no lleve una bibliografía al final. La ficción se alejó de mí, tomó forma de teleserie. Adios, novela histórica. Adiós, libros de detectives. Adiós, autobiografías, adiós, folletines de amor. A veces me pregunto si me habré saciado de novelas, si es que ya no me caben más, y estaré condenada a leer ensayos posmodernos hasta el fin de los días. ¿Volverán las tardes de libro y sofá? No sabéis cuanto lo deseo.

bryantpark5

¿Y vosotros, todavía leeis? ¿Qué leen los demás? ¿Por qué leéis? No me digáis que no, que os veo: veo a las funcionarias en el tranvía con sus e-readers, y en las marquesinas, el lunes, acabando el suplemento dominical. Veo a los universitarios al sol en el estanque, a los yayos devorado hasta la última línea del Heraldo en la biblioteca. A veces, avisto chicos guapos con libros de ciencia ficción en el autobús, o en algún café o tasca, con el té al lado o la pinta en mano, leyendo poesía. Menos veces de las que me gustaría, claro.

Pensaba que esto era un mal de mi generación, y resulta que la gente lee, lee mucho. ¡Incluso leen libros! Esa cosa tan rara merecía ser documentada. Tal vez es eso lo que pensaron los que se inventaron la etiqueta #metrolectores. Si hay gente que lee en el metro, tal vez haya esperanza para mi también. La cuenta ‘Lecturas in fraganti’ observa, anota, recopila y hasta hace estadísticas. ¿Será la línea 3 más propicia a la novela negra? ¿Cual es el bestseller de la Circular? En Zaragoza, como aún no tenemos metro y seguimos siendo de provincias, nos da igual dónde, cuándo y cómo, aunque no el qué. Zaragoza Lee se ha propuesto recopilarlos todos en un blog. Tal vez mirando lo que leen los demás me vuelva el hambre de leer.