Algo se cuece | Periodismo

Vuelta al mundo sin levantarse de la mesa

Cabrito, ternasco, borraja, jamón de Teruel… nos encanta la comida de Aragón, sí. Pero a veces nos apetece salir de casa sin movernos demasiado y darle una sorpresa al paladar. ¿Qué tal dar la vuelta al mundo sin levantarse de la mesa? Fue la idea que le propuse al suplemento Con Mucho Gusto: recorrer las cocinas del mundo presentes en nuestra comunidad autónoma, que ha traído consigo los inmigrantes que en las últimas décadas llegaron para quedarse.

Parecían pocos, y de repente, la serie ha crecido tanto que hasta yo me sorprendo de que en los rincones más transitados o más escondidos de mi ciudad puedas encontrar auténticos croissants franceses, feijoada brasileira o hummus libanés. Además de esta construyendo un recetario rico rico, estoy conociendo a gente con historias curiosas que a menudo trascienden la comida.

Los reportajes aparecen cada sábado en el suplemento del Heraldo de Aragón y os invito a leerlos en sus páginas. Tragaldabas, cocinitas, gourmets y aficionados a los vinos, la revista está llena de ideas para vosotros. Pero como el papel es efímero, me apetecía compartir con vosotros esta serie. ¡Que aproveche!

MÉXICO: TRADICIÓN Y TEX-MEX

La dieta mediterránea, la comida gastronómica francesa y la cocina tradicional mexicana. En la lista de bailes, artes, músicas y fiestas que ostentan el título de ‘Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco, se han colado tres tradiciones salidas de las cazuelas. Todas tienen caracter e historia, pero ninguna un sabor tan intenso como la del país azteca. Algunos restaurantes, talleres y pistas para encontrar los ingredientes apropiados puede poner en nuestro plato auténticos sabores de México.

“La comida mexicana es muy rica, y aunque gusta mucho, se conoce poco”, explica Isabel Hormigo, responsable de la oficina del Consulado Honorario de México en Aragón. Tal vez sea porque la comunidad mexicana en Aragón no es pequeña (unas 350 personas, apuntan desde el consulado) o porque es una cocina muy variada, que viene de un país con numerosas regiones y que ‘ocupa’ ingredientes que no se cultivan en España.

Algo más que picante

“Nos gusta reivindicar que mexicano no significa picante, por eso este curso es una introducción a lo que es en realidad la comida mexicana, que va mas allá de la comida tex-mex, que es una fusión mexico-estadounidense”, explica Jorge Bustamante. Este cocinero mexicano afincado en Zaragoza impartirá lo próximos días 20 de enero y 3 y 17 de febrero un taller en el centro Joaquín Roncal que tratará sobre la cocina de mercado mexicana, la más popular y casera: platos de cuchara, antojitos y coctelería.

Ya está llena la primera sesión, en la que se preparará pozole (un cocido con carne de cerdo y maíz sometido a la técnica de nixtamalización) o panzita, la versión mexicana, caldosa y reconstituyente de los callos españoles. “Si te has ido de fiestas, la tomas por la mañana y se te van todos los males”, bromea Bustamante. Pero aún es posible inscribirse para aprender a las dos segundas y así, aprender a preparar ‘tapas’ a la mexicana con sabores de las diferentes regiones y después, acompañarlas con alguna bebida.

Entre las ineludibles destacan el mezcal, las cervezas y el pulque (casi imposible encontrar en España). Para resarcirse de la añoranza de esta bebida, otra preparada a partir del mismo cactus: el agabe. Un traguito de tequila solo o acompañado de sangrita, un zumo de tomate, naranja, limón, azucar y chile. Para los que prefieran tomarlo más suave, un margarita. Los preparan en el nuevo Mezcalito, restaurante y bar de copas de gestión española que acaba de abrir sus puertas en la calle Ponzano ampliando el espacio que ya tenían en la calle Albareda. O bien, mezclada con cerveza en la popular ‘michelada’ que sirven en el Mesón de Jalisco (que también ofrece zumos de guayaba y mango para los abstemios).

Este restaurante del zaragozano barrio de las Delicias es probablemente el mejor lugar para sumergirse por completo en el ambiente mexicano. Su castiza decoración, con posters de Jorge Negrete, fotografías antiguas y carteles de corridas de toros y marcas de cerveza, aderezada con rancheras, pone el ambiente ideal para la comida que Rosario Moreno cocina desde hace una década en su local. Frecuentado por grupos jóvenes y parejas, las raciones generosas se basan, como los platos más populares de México, en el maíz. Rosario nos recomienda las ‘gorditas’, a base de harina de este cereal -en el norte de México y la cocina tex-mex se usa el trigo- que sirve con ensalada, frijoles negros, guacamole… Y los tamales, hojas de plátano rellenas de carne y masa de tortilla. “Y no pica”, nos dira una vez más Rosario. No se preocupe, porque si lo que le atrae de la cocina mexicana son los sabores fuertes, la salsa (roja o verde) se sirve aparte.

México en el supermercado

Cada vez es más fácil para el cocinero particular encontrar alimentos especiales, aunque solo en algunos grandes supermercados y en tiendas de productos latinos, aseguran estos cocineros. Pero en nuestras fruterías no encontraremos las numerosas variedades de pimientos o ‘chiles’ secos y frescos que se usan en la cocina mexicana tradicional. También los nopales, unos cáctus cuyas pencas y frutos se usan para preparar diferentes platos, son muy difíciles de encontrar, según explica el cocinero Edgar Riveros, que trabaja en el restaurante Soca del CC. Plaza, especializado en comida surcaliforniana.

Además de los imprescindibles burritos, tacos y enchiladas, este cocinero tambien mexicano nos recomienda probar su ‘cochinita pibil’, otro plato al horno, que, bien cocinado, sorprende al paladar europeo con el sabor -el del axiote y el del chile chipotle- y la textura de la carne de cerdo.

¿Y de postre? Si leen un libro de cocina mexicana, aprenderán algo más sobre el mito que envuelve al chocolate y, en general, a los alimentos, de origen mágico y divino según las culturas ancestrales. Y descubrirán porqué no puede faltar en algunas de sus recetas. Pero en este apartado de la carta hay mucho más: plátano frito, crepes, tartas, y cafés. Y sí, también puede tomarlo con tequila.

*Este reportaje se publicó el 14/01/2011 en Heraldo de Aragón

 

 

De exposición | Fotografía

Cuestión de segundos

La fotografía es cuestión de segundos. Lo decía Cartier-Bresson: se trata de elegir el ‘instante decisivo’. Un minuto antes, la foto no está allí, uno después y ya ha desaparecido. Por eso dicen que la foto es una forma de desafiar a la muerte y convertir cosas efímeras en eternas.

Dicen los comisarios de la exposición de Catalá-Roca que ahora se puede ver en La Lonja de Zaragoza que el catalán se adelantó a la definición del francés. Recorriendo España gracias a encargos publicitarios y turísticos -como hiceron otros grandes fotógrafos como Robert Frank, del que acaban de descubrirse unas preciosas imágenes de Nueva York- el “más importante fotógrafo de su tiempo” según explica López-Mondejar en su ‘Historia de la fotografía en España’ fue “un puente decisivo entre la vanguardia de anteguerra y la nueva vanguardia documental de los años cuarenta y cincuenta”.

Retrató ricos y pobres, ciudades y pueblos, con la correcta distancia del observador que ni se implica ni juzga, que no interviene más que con su mirada. La exposición nos presenta 147 fotos, en blanco y negro y a gran formato, que seleccionan momentos, ciudades y lugares en la trayectoria de Catalá-Roca. Especialmente curiosas, las fotografías del taller de Miró: no hay que perderse el audiovisual de 20 minutos en el que entenderemos mejor la relación del fotógrafo y el pintor, la presencia en sus imágenes de algunos artistas y rostros conocidos, y la personalidad y el humor de este creador.

La exposición estará abierta hasta en La Lonja hasta el 23 de abril, en horario de Martes a sábado de 10 a 14 h y de 17 a 21h. Domingos de 10 a 14h. Lunes cerrado.
También hay visitas guiadas los martes a viernes a las, 17.00 del 15 de febrero al 20 de abril.

En la ciudad | Posturas raras

Week 8

Me encanta abrir los domingos la agenda de la próxima semana y ver que ya está llena. Esta vez me apetecía compartirla. Tal vez esto se convierta en una costumbre. O no. Ya sabéis. Nos vemos!

Lunes 20

¿A quién se le ocurre programar un concierto un lunes de invierno y en plena crisis? Pues a Bombo y Platillo, una iniciativa que se define como

… un Club de Conciertos Selectos para Gente Selecta que nace en Zaragoza con el afán recuperar el gusto por los conciertos en ambientes íntimos, ésos en los que los suspiros del público se cuelan entre el rasgar de las cuerdas de la guitarra.

Esta semana la artista es MAG, una música sueca: “Con un trombón, un megáfono, una guitarra, un micro y un pedal de loops, pero sin evitar el sonido de lo imprevisible –en sus grabaciones, el ruido de fondo es igual de importante que su música–, la sueca Magdalena Agren está a medio camino entre una Ute Lemper enganchada al noise y una Björk entregada, con autenticidad, a la experimentación. Actitud riot, espíritu free jazz y un sonido que sólo puede definirse como lo-fi de cámara…”

Lo apuntamos en la agenda porque…. nos gustó mucho Kira Kira y viene recomendada por los mismos promotores. La cita es a las 19.30 en el C. C. Río Ebro.

Miércoles 22 Martes 21

Sigue el Febrero Feminista y esta semana viene llena de visitas variadas de mujeres que trabajan el feminismo desde distintas perspectivas y con diferentes herramientas: cine, medios digitales, ensayos… Una de estas mujeres es Itziar Ziga. Dicen de ella en Melusina…

Era una niña freaki que soñaba con ser libre y con estar buena. Tras licenciarse en periodismo y emigrar a Barcelona, ha transitado por los más precarios trabajos que el recién estrenado milenio reserva a las mujeres pobres y extraviadas. Hasta ahora no ha logrado dar el salto a la prostitución. Una vez publicó un artículo en la prestigiosa revista juvenil You, pero nunca más la llamaron. Durante tres maravillosos años fue reportera en el extinguido periódico de mujeres Andra. Es vegetariana en la mesa y omnívora en la cama. El feminismo es su religión, aunque en esto también salió hereje…

Viene a Zaragoza a presentar ‘Sexual Herría’, su último libro.

Lo apuntamos en la agenda porque… viene recomendada por las amigas y porque los resúmenes de sus libros me descolocan a la vez que me llenan de curiosidad. ¡Y poque es en el barrio! Concretamente a las 20h en el CSO Kike Mur.

Jueves 23

Como cada jueves, una desearía tener la capacidad de la bilocación. Aunque seguimos investigando cómo conseguirla, de momento nos encomendamos a la capacidad de correr, los benditos retrasos y la suerte de vivir en una ciudad donde todo está a tiro de piedra. Porque en el centro Joaquín Roncal va a tener lugar una nueva sesión del Seminario Interdisciplinar de la Mujer Universidad de Zaragoza donde Nacho Moreno da la charla “Técnicas de desmontaje y mecánica masculina: video arte y cultura pop”, una idea que llegó por mail y fue directa a la moleskine.

Pero es que solo un poco más tarde, Pierre D. La presenta ‘Distancia’, un pequeño poemario de poesía visual y la “nanoedición” (sic) ‘Juegos’.Y aquí es cuando una cruza los dedos y los semáforos en rojo para tratar de desdoblarse y llegar a todo…

Lo apuntamos en la agenda porque... nos gustan los libros pequeñitos, y nos intriga aún más que será eso de las ‘nanoediciones’. Y porque estar en La Caja Tonta es cada vez más estar como en casa.

Sábado 25

Si un grupo se hace llamar Pumuky ya tiene ganada una escucha. Si la primera canción de su bandcamp se llama ‘Quinta da Regaleira’ -nombre de un lugar mágico en Sintra, Portugal- la escucha se hace atenta y expectante. Y si suenan tan bonito como este grupo canario, cuando una ve su nombre en un cartel anunciando que vienen a la ciudad, lo siguiente es guardar 10€ para la entrada. Influenciados por Los Planetas y por cuantos discos caían en sus manos -algo no demasiado fácil, como cuentan en Rockdelux, si vives en una isla- Pumuky suenan así, por si gustan.

Los apuntamos en la agenda porque… no se nos ocurre un mejor plan de sábado que un concierto, siempre.

De exposición

Warhol: ¿la exposición del año?

Es una suerte que este blog no tenga la presión de las noticias, pues a estas alturas llegaría muy tarde. Ya lo saben: Andy Warhol está en la ciudad y ha llegado para quedarse hasta el 23 de abril. La han visto ya miles de personas -6.000 solo en el primer fin de semana- y muchos dicen (dijeron ya antes de verla) que esta es ‘la exposición del año en Zaragoza’.

De consumo rápido a pesar de asegurar que es un ‘estudio exhaustivo’, lo cierto es que la exposición es interesante pues nos descubre que Andy Warhol fue más que el pintor de Marilyn y la lata de sopa Campbell. Llaman mucho la atención sus dibujos de joven, sus figurines de moda muy ‘Mad men’ -lo siento, pero últimamente todo lo que tiene aire de ’50s me hace pensar en ‘Mad Men’- y las fotografías de fotomatón en b/n que todo hypster desearía tener pegadas con imán a su nevera.

Aunque la mayoría de los retratos de esta exposición pertenecen a esa época en la que Warhol se convirtió en un un mercenario del arte con sus retratos a partir de polaroids y técnicas de serigrafía, cuando pintaba (a pares, pues exigía un mínimo de dos cuadros por encargo, explica el catálogo) a todo aquel que tuviera el talonario lo suficientemente abultado como para pagar su caché. Sólo así se explica que en la misma pared aparezcan ricos sin otro título que el de su apellido de buena familia americana, estrellas de Hollywood o ministros japoneses.

¿Superficial? Sí, claro. Warhol siempre se sintió artista, pero nunca buscó una trascendencia conceptual o metafísica con sus cuadros. Eran lo que vemos, y nada más. Así lo resume la frase que da la bienvenida a la exposición: «Si quieren conocer a Andy Warhol, basta con que miren la superficie de mis cuadros, mis películas y a mí, y allí estoy. No hay nada detrás».

En todo caso, nos gusten o no sus cuadros, hay que reconocer que Andy Warhol es, probablemente, el pintor más conocido y popular de la segunda mitad del siglo XX, y que tiene en torno a él -con su ambigua sexualidad, sus autoretratos, su codeo con la jet set mundial y el intento de asesinato que sufrió en 1968- el mito, el aura si quieren, de una leyenda.

Pero ¿es esta la exposición del año en Zaragoza? Dejadme ser escéptica y al mismo tiempo, optimista, porque espero algo mejor de este 2012 que solo está empezando. Decían que Warhol iba a ser un atractivo para los residentes fuera de la ciudad, pero es difícil comprobar esa afirmación. Entre los locales, eso sí, está siendo un éxito y es raro el rato en el que se puede disfrutar de la exposición a solas. Además, Ibercaja está llevando a cabo visitas guidas, talleres creativos y un programa educativo entre escolares y familias que parece de lo más interesante -los ‘rastros’ de los talleres se ven nada más entrar, en el panel de los ‘kids’- que, confieso, me encantaría ver por un agujerito (amigos periodistas con medios…). Pero, fuera de ellos, ¿qué nos enseña esta exposición?.

Creo que los museos no son lugares de ocio y paseo, sino de aprendizaje -divertido, claro-. Y a esta exposición le falta todo lo que después he encontrado leyendo el catálogo: contextualización, anécdotas, espacio, todo eso que hace que salgamos de una sala con la sensación de que hemos entendido algo. Su orden, lo abigarrado de la pequeña sala, su falta de textos, habrá hecho que alguno se vaya con la sensación que una persona nos transmitía el otro día por twitter: “se me ha caído un mito”.

Espero que no sea siempre así, pues muchos de los que vean en estas semanas la exposición de Warhol tal vez no vuelvan a un museo o galería de arte moderno en el resto del 2012 (no es una intuición, hay cifras). Este esfuerzo por presentar una exposición de primera fila parecía el momento para engancharnos, animarnos, hacernos volver aquí o a otros lugares, a seguir viendo arte contemporáneo; y que la exposición ‘del año’ no quede solo en una cifra redonda en los titulares y alguna memoria institucional. Espero que lo consiga.

*Andy Warhol: Portraits puede verse hasta el 23 de abril en Ibercaja Patio de la Infanta. De lunes a jueves, de 18 a 21 horas.
Viernes, de 18 a 23 horas. Sábados, de 11 a 14 y de 18 a 23 horas. Domingos y festivos, de 11 a 14 horas.

+ información en la web de Ibercaja. Fotos y el catálogo en PDF, aquí.

 

Posturas raras

Propósitos de año nuevo

Lo hemos conseguido. Hemos sobrevido a este ‘febrero’ estudiantil, a la ola de frío, a la factura de la electricidad. Vienen más días de más horas de luz y más horas de paseos. Querríamos celebrarlo como nos gusta, hablando solos con otros, escribiendo más y mejor, leyendo todo lo posible. Que no os digan lo contrario: en febrero, y en abril, y en octubre, también se pueden hacer buenos propósitos de año nuevo (el año pasado los hice el 8 de enero, y nadie dijo nada).

Y el mio, el de hoy, es vernos más aquí, en las redes, en las calles. Feliz 2012.

Fotografía | Periodismo

La mirada de Cristobal Hara

He buscado las notas que tomé aquel día en el que Cristobal Hara dio su conferencia en el festival Zaragoza Photo y me ha sorprendido encontrar apenas un par de páginas garabateadas. Recuerdo mucho más de las escasas horas que pasamos con él, y charlar, dentro y fuera del auditorio, del mundo de la edición y el coleccionismo fotográfico dentro y fuera de España, de lo que significa una cultura, los modos de ver desde dentro y desde fuera de una sociedad lo que por ella transita, de lo que significa la fotografía de prensa, la documental, la mirada sentimentalista…

Cristobal es un fotógrafo castizo, con una innegable influencia de la cultura visual española -la pintura, los colores vivos, los motivos religiosos- y a la vez, con un ojo experimental que despedaza a trozos el lenguaje documental. Su secreto, nos dijo, es estar completamente inmerso en lo que está pasando, para así poder colocarte medio paso por delante de lo que está por suceder. Hacer de tu vida el momento de la fotografía. “No se puede estar a un lado”, leo en mi cuaderno, y me parece un buen consejo para un fotógrafo.

 

Mirar una foto de Hara, hoy, tal vez no soprenda. Pero una se queda con la boca abierta cuando descubre la fecha en la que fue tomada. Moderno antes de los modernos, Cristobal rechaza la uniformidad de la fotografía digital y aunque, nos dijo, “las cosas se están volviendo aburridas, visualmente”, sigue trabajando sin parar en las cosas que le llenan.

 

Estrevistamos a Cristobal la mañana después de su conferencia en el Centro de Historias. Le preguntamos muchas cosas y nos respondió con una generosidad tan grande que, después, fue dificilísimo elegir los cortes de esta entrevista. De entre los que dejamos fuera, uno que (creo que Juan estará de acuerdo) nos gustaba especialmente: “¿Qué le dirías a un fotógrafo joven, que empieza?”, le preguntamos. Cristobal recordó a un alumno suyo en un taller, que le decía: “¡Yo quiero ser el mejor fotógrafo del mundo! Esa es la actitud”.

Cristobal Hara // Zaragoza Photo 2011 from ZaragozaPhoto on Vimeo.

 

 

 

Libros | Posturas raras

Bookcamping en La Pantera Rossa

El pasado martes el proyecto Bookcamping (del que ya hable sola un poco aquí) visitó La Pantera Rossa, libería y centro social. Como ambos proyectos comparten muchas cosas -gustito por los libros libres y que nos hacen pensar(nos), un proyecto de autoempleo y de financiación colectiva, espacios que se construyen de forma colaborativa- y para entrar en calor un poco en esa tarde de enero, propusimos un pequeño juego a los asistentes: que eligieran de entre el fondo de la librería un libro para su estantería de ‘favoritos’ y otro para colocar en la estantería ‘para leer’. El juego sirvió para husmear entre los estantes de la librería, para darnos cuenta de cuantos libros se publican bajo copyright y cuántos tienen otras licencias y además, para recalcar que todos podemos convertirnos en prescriptores, críticos y recomendadores de libros.

Después, Silvia y Jessica presentaron esta biblioteca abierta, colaborativa y sin horarios, que en estos momentos está en permanente remodelación, después de haber completado con éxito (han recaudado casi el 80% del óptimo) una campaña de crowdfunding en Goteo. Lo más interesante para los que ya conocíamos el proyecto vino al final: hablamos de consumo responsable en los libros, del apoyo a las editoriales independientes, de la importancia de los intermediarios, de formatos en el libro digital, de Cedro, de piratería, de ensayo y ficción, de Gopegui y Etxebarría…

¿Quieres saber de qué más? Entonces siéntate y escucha:
Presentación de Bookcamping en La Pantera Rossa (Zaragoza) by fuina

Periodismo | Posturas raras

Algo se cuece

En algún momento, entre esquemas de la comunicación, asignaturas de historia y sociología, tipologías de entrevistas y crónicas y otras cosas que llenan los currículos de las carreras de periodismo, alguien me dijo, o leí en alguna parte, que todo este tinglado se montaba con solo un objetivo: buscar historias y contarlas lo mejor posible. Ah, que esto era el periodismo. Pues qué bien.

Con los años de práctica, he ido aprendiendo que, además, hay historias en todas partes. Igual los titulares que se quedan en las retinas de la mayor parte de la gente son los de las guerras, los atentados, las catástrofes, las bodas reales, las finales deportivas y otras grandes alegrías y penas. Pero en los rincones más pequeños del periodismo más especializado, también hay muchas historias que contar. Saber si están contadas lo mejor posible es tarea del lector.

Desde hace unos meses, he venido haciendo casi semanalmente colaboraciones con el suplemento Con Mucho Gusto, el especial que los sábados publica Heraldo de Aragón. Me encanta el nombre de la sección, algo cajón de sastre: ‘Algo se cuece’. La expresión define una de las bases del periodismo: ver “qué se cuece” debería ser la tarea fundamental de los reporteros-contadores de historias, esos entes cada vez más raros seres que parecen estar en agudo peligro de extinción.

Siempre que he podido, en estos meses, he tratado de encontrar una historia que contar. Algunas me han venido dadas: por ejemplo, cuando me encargaron entrevistar a Juan Cacho Palomar y Vicente Ferreira, que dirigen el Laboratorio de Análisis del Aroma y Enología. Auténticos sabios del vino y sus olores, referencia internacional en este campo científico, que me dejaron entrar en sus laboratorios para ver como trabajan y con los que aprendí un montón de cosas sobre enología y sobre otros alimentos.

En otros casos, las historias han llegado de las redes sociales o el boca-oreja. De las primeras llegó la entrevista a Juan Gasga de Thinkers Co., Silvia Cavero de Topi y a Calvoconbarba, uno de los organizadores del TEDxZaragoza: un experto en ‘desing thinking’, una profesora de hostelería y un grupo de fanáticos de las ideas innovadoras y las redes sociales, que diseñaron juntos el ‘coffee break’ de esta cita que tuvo lugar el 5 de noviembre.

La idea era diseñar un desayuno que expresará el concepto de la ‘felicidad’, en torno al cual giraban todas las conferencias que tuvieron lugar en el evento. Pasteles con sorpresa, sabores ocultos, juegos que fomentaran la relación entre los comensales…  fueron algunas de las ideas que se materializaron en este almuerzo.

Otras historias llegan al ‘radar’ gracias a los comentarios de la gente. En este caso, fue Nerea la que me habó de trigo Aragón 03, una variedad autóctona que se elabora de forma ecológica y que da sustento a una familia de emprendedores de Leciñena.  Fue un auténtico placer compartir un café con ellas, probar sus pastas de té (¡están de muerte!) y sobre todo, escuchar su filosofía de trabajo y de vida: como dice el reportaje, ellas llevan la ecología como actitud.

A veces ‘lo que se cuece’ es algo delicioso que da gusto contar.

La felicidad en un pastelillo

La ecología como actitud

 

De exposición | Fotografía

Lorenzo Almarza ¿Lartigue a la aragonesa?

Una de las exposiciones de fotografía más bonitas que se pudieron ver el año pasado en Zaragoza es probablemente la de Henri Lartigue. Si te gustó, entonces no debees perderte la que en estos días se puede ver en el centro Joaquín Roncal de la CAI (que abre los lunes, perfecto para una tarde de lluvia como la de hoy). Se trata de una exposición producida por la Diputación de Huesca: Lorenzo Almarza, la mirada moderna.

Aunque Almarza se parecía bien poquito a Lartigue -el uno, acomododado burgués francés, el otro, militar en la época de Alfonso XIII- ambos fotografiaron los años 20, los cambios en la forma de vivir, y experimentaron, desde sus recursos fotográficos y cada uno con sus temas (uno, más intimo y poético, el otro, más documental y viajero) los inicios del siglo XX con la mirada estereoscópica de sus cámaras.

La mirada de Almarza, “personaje polifacético, ingeniero, militar, fotógrafo aficionado, prmotor fotográfico y turístico) se detiene en la arquitectura -la contemporánea, con esos puentes de hierro, puertos, fábricas, y la clásica, paseando sus ojos por cúpulas, iglesias, mezquitas- y el folclore de los países del norte de Áfirca o de los pirineos, que visitó en sus viajes. Y lo hizo, nos explica el comisario “adelantándose en la utilización de encuades o recursos estéticos -picados, contrapicados, descontextualizaciones, recortes, puntos de fuga- de lo que más tarde se conoció como una nueva visión”.

Como Lartigue, la cámara de Almarza fue una estereoscópica con placas de cristal, esas que reproducen la mirada binocular humana, dando lugar a imágenes en 3D. Lo que vemos en esta muestra es una selección de 150 fotos de entre las miles del autor, selección realizada por el comisario Juan Naranjo y que se presenta en copias en papel. Por eso, no hay que perderse el audiovisual que acompaña a la exposición y donde podemos ver las fotos tal y como se concibieron, en tres dimensiones.

La muestra os gustará si sois curiosos de la fotografía y de la historia de Aragón, y el lugar es perfecto si necesitais un lugar tranquilo donde pasar estos días grises, asomándoos a paisajes de otro siglo. Se podrá ver hasta el 28 de enero. + Info aquí

 

Fotografía | Posturas raras

Darnos a ver

Era uno de los últimos días del verano, en uno de esos sitios donde el calor está a gusto y decide quedarse un poco más. Estábamos al norte de los pirineos y aunque aún era septiembre y casi mediodía, el sol ya tenía cierto tono crepuscular. Los turistas paseábamos por la playa, los abuelos del lugar pescaban desde un muelle elevado y una pareja de chavales nos dijo donde comprar un par de cervezas. Mientras mirábamos el mar llego ella. Dejó su mochila en la arena, se deshizo de las chanclas, se puso los auriculares y empezó a bailar, solo a unos metros de nosotros y de los pescadores. Bailaba, como se suele decir, como si nadie la estuviera mirando, mojándose los pies en la orilla de vez en cuando, una canción que solo ella podía oir.

 

Hoy, descargando las fotografías que he hecho en los últimos seis meses con el teléfono, me la he vuelto a encontrar. Me gusta esta pequeña historia que tal vez ocupe más que los 66 KB de esta imagen. Insignificante, mal hecha, sí; pero me lleva a esa playa en Arcachon y de ahí, a decenas de paisajes y lugares. Igual que cuando veo estas fotos, recuerdo aquel viaje en coche por la provincia de Zaragoza en el que, mientras Zapatero anunciaba en la radio la fecha de las elecciones, veíamos urbanizaciones abandonadas en los huesos en medio de la nada; noto el calor que salía del suelo del Matadero en el día de la música y el sabor de la cerveza fresca como una bendición; paladeo la crema de mango del postre que tomamos en La Granada, y vuelvo a ver los cielos infinitos que se veían en las tardes que pasé con mi padre en el hospital.

La fotografía es una cruz en un mapa, un superindice que nos lleva a una nota al pie, un ancla que hace que los recuerdos, como globos de helio, no se nos escapen demasiado arriba, tanto que no podamos volver a alcanzarlos. De todo esto me acordaba hoy leyendo textos para un trabajo del postgrado que, seguramente, me va a tener lejos de aquí otras cuantas semanas. Escribe Edgar Gómez:

Cada vez me queda más claro que la fotografía está virando de ser una herramienta para la preservación de la memoria a un objeto de la experiencia inmediata. Al revés de lo que por ahí se apunta de los japoneses que, cuando viajan, no ven para fotografiar sino fotografían para ver. En este caso, las personas no fotografían para recordar sino fotografían para ser

Cuando compartimos una foto en internet, estamos enseñando un trozo del mundo y, a la vez, un trozo de nosotros, de lo que significamos. Internet ha cambiado el significado de la fotografía: ya no solo vemos, ahora también nos damos a ver*

 

 

*‘Dar a ver’ es también el título de una exposición de Almalé y Bondía que hasta el pasado miércoles estuvo en el Paraninfo y que siento recomendar (y haber entendido) demasiado tarde…

Las fotos de esta entrada están hechas con una aplicación imperfecta pero muy divertida que se llama Vignette.